Las micro y pequeñas empresas de El Salvador alcanzaron un nivel histórico de optimismo durante 2026, a pesar de enfrentar severas limitaciones crediticias y problemas climáticos. El informe anual fue presentado por el Observatorio MYPE de la Escuela LID de la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral junto con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Este sector productivo concentra más de 925 mil unidades productivas que aportan más de dos tercios de las fuentes de trabajo en el territorio salvadoreño.
El reporte económico detalla que el Índice de Confianza Empresarial escaló a una marca inédita de 109,1 puntos en el segundo trimestre. Sin embargo, la brecha de rendimiento es notoria, dado que las pequeñas firmas crecieron 42,4 puntos en ventas, mientras que los emprendimientos de subsistencia cayeron 10,4 puntos.
Barreras financieras para micro y pequeñas empresas
El estudio advierte que la exclusión del sistema formal perjudica gravemente la operatividad de los negocios. El 51,5 % de los establecimientos carece de cualquier nexo con entidades financieras reguladas y apenas un 35,1 % opera bancarizado. Esta situación obliga a que las micro y pequeñas empresas dependan de créditos personales con altos intereses, ya que solo el 3,5 % posee una cuenta bancaria a nombre corporativo.
Los investigadores Luis Castillo y Rafael Pleitez precisaron que el 47 % de los comerciantes que recibieron financiación considera que las condiciones de pago no concuerdan con el flujo de sus ingresos diarios. Además, cerca de 344 mil negocios desistieron de gestionar préstamos para remodelar sus locales ante la rigidez de los requisitos o el miedo a recibir una respuesta negativa.
Saturación barrial y pérdidas por calor extremo
El informe señala que cuatro de cada diez propietarios consideran que la intensa competencia barrial representa su obstáculo más grave. Dentro de ese segmento, el 63 % fundamentó la reducción de sus ganancias en la proliferación continua de comercios idénticos en el mismo vecindario. La falta de diversificación en los barrios debilita la rentabilidad de las familias trabajadoras.
Por otro lado, el 43,1 % de las unidades productivas opera dentro del propio hogar de los dueños, una realidad que se eleva al 50,4 % en negocios conducidos por mujeres. En estos talleres domésticos, el calor excesivo causó la pérdida de mercaderías perecederas y alejó a los compradores habituales. Ante este impacto ambiental, solo el 1,5 % recurrió a una póliza de seguro, mientras que el 38,2 % asumió préstamos de emergencia y el 15,1 % vendió herramientas de trabajo.
Apoyo institucional y cooperación internacional
Frente a estas dificultades, las micro y pequeñas empresas cuentan con el respaldo de iniciativas de cooperación técnica. Francesca Gizzi, encargada de negocios de la Unión Europea, confirmó aportes comunitarios superiores a 27 millones de euros canalizados con el Banco Centroamericano de Integración Económica y el banco alemán KfW. Estas acciones ya favorecieron a más de 400 proyectos mediante capital semilla y digitalización.
Paralelamente, el titular de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa, Paul David Steiner, remarcó que este segmento representa el 93,5 % de los empleadores formales registrados. Como respuesta a las demandas territoriales, las instituciones inauguraron un nuevo centro de formación y asistencia técnica para conectar a los pequeños comerciantes con la economía nacional.
Datos clave
- Universo productivo: Más de 925 mil unidades económicas generan dos tercios del trabajo en El Salvador.
- Confianza histórica: El índice empresarial alcanzó un récord de 109,1 puntos durante el segundo trimestre de 2026.
- Falta de bancarización: El 51,5 % no tiene relación con el sistema bancario y solo 3,5 % posee cuenta a nombre de la empresa.
- Talleres hogareños: El 43,1 % de las actividades funciona en la vivienda de sus dueños sin financiamiento adecuado.






