Una nueva megacárcel en Costa Rica comenzó a operar formalmente con el traslado de sus primeros 123 privados de libertad, bajo estrictas medidas de seguridad que evocan modelos penitenciarios de la región. El operativo de ingreso al Centro de Alta Contención y Crimen Organizado, conocido como CACCO, fue ejecutado por las fuerzas de seguridad estatales este lunes 26 de octubre en San Rafael de Alajuela.
La llegada de los reclusos captó la atención pública debido al estricto protocolo visual y disciplinario aplicado por las autoridades. Los internos descendieron con el cabello rapado al ras, vestidos con uniformes idénticos de color naranja y mantuvieron posturas sumisas con las manos en la cabeza y la mirada orientada hacia el suelo, una estética similar a la utilizada en prisiones salvadoreñas de máxima contención.
Perfil de los internos y medidas de seguridad en el penal
Entre las personas reubicadas destacan tres imputados por el homicidio del agente de la Fuerza Pública Gerson Rosales Cascante, acontecido el 13 de mayo en la localidad de Batán, provincia de Limón. Los presuntos involucrados, de apellidos Menocal, Mora y Vílchez, permanecen bajo régimen de prisión preventiva por dicho crimen y fueron asignados a este penal tras un pedido expreso del Ejecutivo.
El ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, señaló que la priorización de estos reclusos responde al plan estatal de intensificar el control sobre perfiles asociados a crímenes de alta gravedad. De acuerdo con el reporte oficial, las autoridades penitenciarias buscan cortar cualquier tipo de comunicación no autorizada hacia el exterior.
El despliegue en la megacárcel en Costa Rica apunta a neutralizar las operaciones de bandas delictivas que pretendan operar desde el encierro. Para ello, el recinto cuenta con tecnología biométrica avanzada, circuitos cerrados de vigilancia electrónica, escáneres corporales y pasarelas elevadas destinadas al patrullaje constante del personal penitenciario.
Infraestructura y capacidad del centro penitenciario
El moderno complejo está emplazado dentro del predio carcelario de La Reforma y representó un gasto público de aproximadamente 33,1 millones de dólares, equivalentes a 16.774 millones de colones. Las obras contemplan una capacidad máxima para albergar a 5.100 reclusos distribuidos en cinco pabellones con 1.020 lugares cada uno.
Las celdas colectivas están preparadas para alojar hasta 60 internos de manera simultánea, utilizando camas metálicas fijadas en estructuras de tres niveles. Con esta obra, la megacárcel en Costa Rica pretende mitigar los índices históricos de hacinamiento carcelario que afectan al sistema judicial de ese país.
La administración gubernamental adelantó que los traslados continuarán de manera paulatina durante las próximas semanas. La proyección oficial estima que la totalidad de las plazas quedará ocupada a lo largo del mes de diciembre, completando así la puesta a punto de toda la infraestructura disponible.
Cuestionamientos legales ante la apertura del presidio
A pesar de las declaraciones oficiales sobre seguridad ciudadana, la apertura de la megacárcel en Costa Rica enfrenta resistencia jurídica. La Asociación Ayudando a los Privados de Libertad y sus Familias acudió a la Sala Constitucional mediante un recurso de amparo para cuestionar el nuevo régimen.
La organización denunciante solicitó frenar de forma preventiva los traslados alegando problemas en la ventilación, las altas temperaturas de las celdas, la falta de privacidad y deficiencias en el acceso a la atención médica. La cartera de Justicia, sin embargo, defendió la legalidad del establecimiento y afirmó que continuará con el plan de reclusión para perfiles de alto riesgo.
El debate sobre este tipo de prisiones de máxima contención genera interés en América Latina y en Paraguay, donde el sistema penitenciario también debate reformas sobre el manejo de miembros del crimen organizado y la sobrepoblación en las penitenciarías.
Datos clave
- Capacidad e inversión: La prisión costó más de 33 millones de dólares y puede albergar hasta 5.100 internos en cinco módulos de máxima seguridad.
- Primeros reclusos: Un total de 123 privados de libertad fueron ingresados con uniformes naranjas reglamentarios y rapados al ras.
- Casos de impacto: Entre los trasladados se encuentran tres sospechosos del homicidio del policía Gerson Rosales Cascante.
- Acción judicial: Grupos defensores de reclusos presentaron un recurso de amparo para intentar suspender los ingresos por presuntas fallas en las condiciones del penal.






