La Justicia salvadoreña dictó una pena ejemplar frente a un caso de hurto de tablet asignada a un estudiante del sistema público. El fallo recayó sobre Julio César Realegeño López, de 64 años, quien fue hallado penalmente responsable del delito tras un proceso en la capital de ese país. La resolución fue emitida por el Juzgado Segundo de Paz de San Salvador, sede judicial encargada de dirimir la causa.
Intervención policial y sospechas en la vía pública
El suceso se remonta a junio de 2026, cuando efectivos de la Policía Nacional Civil patrullaban la intersección de la cuarta calle oriente y la doce avenida sur. En dicho sector de San Salvador, los uniformados divisaron a Realegeño López, quien mostró una actitud esquiva e intentó eludir el control preventivo de rutina.
Ante las sospechas generadas por su comportamiento, los agentes procedieron a ordenar su detención momentánea y realizaron una inspección corporal. Durante la requisa de sus pertenencias, hallaron el dispositivo tecnológico escolar sin que el portador pudiera mostrar documentación respaldatoria ni explicar un origen lícito.
Al ser interrogado sobre la procedencia del bien, el sospechoso intentó huir a pie, pero los uniformados lograron interceptarlo a pocos metros. Más tarde, la madre del menor escolarizado reconoció plenamente el artefacto, el cual portaba las marcas distintivas oficiales que el Estado salvadoreño estampa en los equipos educativos.
El procedimiento judicial por el hurto de tablet escolar
Con los elementos recabados, la Fiscalía General de la República promovió una acusación formal que derivó en la apertura de un juicio sumario. La magistratura decretó inicialmente la prisión preventiva del acusado para garantizar el desarrollo regular de las indagaciones pertinentes.
El mecanismo procesal sumario estableció un plazo de 60 días para que el Ministerio Público recolectara el cúmulo probatorio necesario. Al culminar el plazo y realizarse la vista pública, el juzgado valoró las pruebas presentadas y concluyó que el imputado incurrió de manera probada en el delito atribuido.
A partir de esos antecedentes, el Juzgado Segundo de Paz resolvió sancionar al acusado con siete años de penitenciaría efectiva. La condena por el hurto de tablet busca desalentar la sustracción de bienes destinados al aprendizaje y al acceso a la tecnología infantil.
Antecedentes recientes de sustracciones en entidades públicas
Este caso no constituye un hecho aislado dentro de los procesos tramitados por los tribunales del país centroamericano. Recientemente, la Fiscalía General de la República notificó otra pena de 12 años de encierro contra Omar Iván Alfaro Cruz por hurto agravado.
En aquella oportunidad, el hecho tuvo lugar en el Hospital Médico Quirúrgico de San Salvador, donde el infractor sustrajo un dispositivo tecnológico perteneciente al Instituto Salvadoreño del Seguro Social. Alfaro ingresó al sector de Neumología fingiendo ser acompañante de un paciente y aprovechó un momento de emergencia hospitalaria para apoderarse del aparato.
Las investigaciones judiciales determinaron que el implicado mantenía un modus operandi reiterado en diversos recintos médicos. Además de la pena privativa de libertad dictada por el Juzgado Décimo Segundo de Paz, se le ordenó abonar 1.000 dólares como compensación por responsabilidad civil.
Datos clave
- Pena impuesta: El Juzgado Segundo de Paz de San Salvador condenó a siete años de prisión a Julio César Realegeño López por sustraer un equipo informático infantil.
- Intervención policial: Efectivos de seguridad incautaron el aparato en un patrullaje callejero tras un intento de escape del sospechoso.
- Identificación: La madre del estudiante reconoció la herramienta educativa oficial provista por el gobierno.
- Caso similar: Las autoridades salvadoreñas sentenciaron a 12 años de cárcel a otro hombre por sustraer un dispositivo electrónico en un hospital.






