El riesgo de propagación de hongos en reptiles aumentó debido al uso de herramientas y calzados sin la debida higienización por parte de manipuladores de fauna en Australia. Científicos de la Universidad de Queensland advirtieron que rescatistas, cuidadores y aficionados pueden actuar como vectores involuntarios de patógenos letales. El estudio científico fue publicado en la prestigiosa revista especializada Conservation Biology con recomendaciones concretas de bioseguridad.
Los investigadores Patrick Champagne, Laura Grogan y Shelly Butcher explicaron que los implementos de campo contaminados representan una vía crítica de contagio. Australia alberga una enorme cantidad de especies que únicamente habitan en su territorio, las cuales afrontan amenazas graves ante la aparición de microorganismos que destruyen sus tejidos dérmicos.
Amenazas fúngicas que atacan a la fauna silvestre
El reporte científico identificó al menos dos agentes patógenos principales que golpean a las comunidades nativas. Uno de ellos es el Ophidiomyces ophidiicola, causante directo de la ofidiomicosis o afección fúngica de las serpientes. Este microorganismo fue detectado recientemente en pitones alfombra ubicadas en el sureste de Queensland, animal clave para evaluar la salud del ecosistema.
El segundo agente bajo constante monitoreo es Nannizziopsis barbatae, microorganismo que perjudica tanto a las mencionadas pitones como a los dragones de agua orientales. Las consecuencias clínicas de estos hongos en reptiles conllevan dermatitis severas, alteraciones críticas durante la muda de piel y un decaimiento físico generalizado que suele terminar con la muerte de los ejemplares.
Contagio silencioso y supervivencia en el ambiente
Uno de los mayores desafíos sanitarios radica en que numerosos animales portan estos microorganismos sin manifestar anomalías a simple vista. Los ejemplares infectados pueden diseminar esporas durante la etapa inicial del contagio o incluso después de haberse recuperado de los cuadros clínicos más visibles.
Investigaciones divulgadas por Proceedings of the Royal Society B confirmaron que el suelo y los materiales en descomposición conservan los patógenos por largo tiempo. Para los dragones de agua en Brisbane, habitar un entorno contaminado resultó más peligroso que la cercanía con otros individuos infectados. Bolsas de tela, ganchos de sujeción y botas con barro acumulan restos que transfieren la enfermedad hacia áreas limpias.
Pautas básicas para el manejo de hongos en reptiles
Los expertos establecieron una serie de protocolos de bajo costo para evitar tragedias similares a la crisis desatada décadas atrás por el hongo quítrido en anfibios. Los veterinarios y rescatistas deben higienizarse las manos de forma constante o renovar sus guantes descartables antes de tocar a otro animal silvestre.
Asimismo, se exige utilizar una bolsa individual por espécimen rescatado y desinfectar las herramientas de metal con alcohol al 70 % o lavandina diluida dejándolos reposar hasta diez minutos. Quienes poseen ejemplares en cautiverio jamás deben mezclar sus instrumentos hogareños con los equipos destinados al trabajo en hábitats naturales para cortar cualquier cadena de contagio.
Datos clave
- Patógenos detectados: Los agentes fúngicos Ophidiomyces ophidiicola y Nannizziopsis barbatae causan daños dérmicos severos y muerte en pitones y lagartos.
- Vectores involuntarios: El uso de bolsas, botas con barro y ganchos sin desinfección adecuada propaga enfermedades entre hábitats distantes.
- Transmisión ambiental: Los animales pueden dispersar esporas infecciosas en el entorno sin presentar heridas visibles en su piel.
- Protocolos accesibles: Recomiendan desinfectar equipos con alcohol al 70 %, usar guantes descartables y separar elementos de cautiverio del trabajo de campo.






