El hambre en Cuba golpea con dureza a los sectores más vulnerables en medio de un deterioro socioeconómico generalizado. En Santiago de Cuba, una madre trabajadora denunció que cuatro de sus ocho hijos sufren desnutrición y que la familia sobrevive en condiciones extremas. El testimonio, difundido a través de plataformas digitales, expone la falta de alimentos, los apagones prolongados y la ausencia de ayuda estatal efectiva.
Desnutrición infantil y desamparo en Santiago de Cuba
Lydia Santana, residente en el oriente del país insular, relató ante la cámara las penurias que enfrenta diariamente para alimentar a sus hijos de entre tres y 16 años. La mujer aseguró que lleva dos jornadas completas sin probar alimento para ceder las pocas raciones que consigue a los pequeños. Pese a contar con empleo formal, explicó que sus ingresos mensuales no cubren los requerimientos nutricionales básicos del hogar.
Las grabaciones compartidas muestran a la madre cocinando con leña en un entorno precario debido a la inexistencia de gas licuado y a la falta de energía eléctrica. Durante su relato, Santana confesó encontrarse físicamente agotada y sin fuerzas para continuar frente a la angustia de ver llorar a sus niños a causa del desabastecimiento crónico de víveres.
El impacto del hambre en Cuba en las escuelas y la ayuda social
La mujer denunció que las autoridades sanitarias y comunitarias le denegaron el acceso al módulo alimentario asignado a personas con bajo peso corporal. Del mismo modo, tampoco logró recibir la asistencia prevista para niños de cero a cuatro años, a pesar de los diagnósticos médicos oficiales. Santana señaló que la respuesta institucional fue nula ante la urgencia de su núcleo familiar.
Esta situación ocurre tras la reestructuración implementada en junio pasado, cuando se eliminaron los subsidios universales para sustituirlos por esquemas focalizados en sectores calificados como vulnerables. Dicha reforma generó reclamos por exclusiones arbitrarias, mientras que en la propia provincia santiaguera las dependencias oficiales admitieron que más del diez por ciento de la población requiere asistencia alimentaria urgente.
La precariedad también afecta el ámbito educativo formal. Varios de los menores dejaron de concurrir a clases al no tener desayuno ni merienda disponible en el hogar. En tanto, aquellos que asisten al internado escolar Abel Santamaría reciben porciones deficientes, consistentes en apenas tres rodajas de pepino o preparados en mal estado, según denunció la progenitora.
Apagones prolongados y pobreza extrema generalizada
A la escasez de alimentos se suman cortes eléctricos diarios que alcanzan hasta 36 horas continuas en la comunidad de Santana. En diversas regiones cubanas, los apagones llegaron a extenderse por más de 90 horas debido a fallas en termoeléctricas y un déficit de generación que rozó los dos mil megavatios. La situación complica también el acceso a fármacos básicos, adquiridos únicamente a sobreprecio.
El caso de esta familia refleja la agudización del hambre en Cuba documentada por organismos de derechos humanos independientes. Un relevamiento del Observatorio Cubano de Derechos Humanos determinó que el 94 % de la población vive en condiciones de pobreza extrema. El estudio reveló además que ocho de cada diez habitantes debieron saltearse comidas por carencia de recursos o desabastecimiento.
El testimonio fue divulgado en el exterior por el activista José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba exiliado en Estados Unidos. Mientras el gobierno cubano sostiene que las penurias derivan de las sanciones impuestas por Washington, diversos sectores opositores denuncian que la raíz del problema radica en el fracaso estructural del sistema estatal de distribución.
Datos clave
- Cuatro menores con desnutrición: Lydia Santana denunció que la mitad de sus ocho hijos padece bajo peso en Santiago de Cuba.
- Sin asistencia del Estado: Las autoridades denegaron los módulos alimentarios para personas vulnerables y niños pequeños pese a los diagnósticos.
- Crisis de servicios básicos: La familia padece cortes de luz de hasta 36 horas y cocina con leña por falta de gas licuado.
- Pobreza extendida: Informes independientes indican que el 94 % de la población cubana vive en la pobreza extrema y ocho de cada diez personas se saltean comidas.






