Los glaciares de Suiza perdieron casi un 20% de su volumen acumulado entre 2021 y 2026, según confirmó la red de monitoreo Glacier Monitoring in Switzerland. Este retroceso acelerado representa el segundo balance más negativo en toda la serie histórica de mediciones en la cordillera alpina. La combinación de inviernos con escasas nevadas y veranos con sucesivas olas de calor provocó un severo impacto en las reservas de agua de la región.
El colapso reciente de los glaciares de Suiza
Durante el ciclo hidrológico 2025/2026, la masa de hielo del territorio helvético retrocedió un 5,5%, de acuerdo con las evaluaciones técnicas difundidas por la Comisión Suiza para la Observación de la Criósfera de la Academia Suiza de Ciencias Naturales. La cifra anual únicamente fue superada por el registro crítico alcanzado en 2022.
El estudio analizó mediciones directas sobre 23 formaciones de referencia durante el mes de septiembre y extendió los resultados al total de aproximadamente 1.300 masas de hielo que aún subsisten en el país. En promedio, el espesor disminuyó entre 2,5 y 4 metros en el último año, con pérdidas que alcanzaron hasta 10 metros en las lenguas glaciares más bajas.
La temporada invernal figuró entre las diez con menos nieve desde que existen registros oficiales en la zona. Esta falta de cobertura protectora dejó expuesto el hielo oscuro de forma prematura ante la radiación solar. Al absorber mayor temperatura, el derretimiento se multiplicó durante los meses posteriores.
Desaparición de formaciones y desbalance hídrico
El calor persistente entre mayo y septiembre mantuvo la cota de cero grados por encima de los 4.000 metros de altitud durante 76 jornadas. Esta marca histórica expuso sectores elevados que solían conservar nieve perpetua durante todo el año. Fenómenos extremos como este derivaron en la extinción total de formaciones pequeñas como Bella Tola en Valais, además de Griessfirn y Plattalvafirn en el cantón de Glaris.
El deshielo vertió cerca de 2.200 millones de metros cúbicos de agua hacia las cuencas entre julio y septiembre. Aunque esta cantidad cuadruplica el consumo anual de agua de los hogares helvéticos y alivió la sequía estival, consumió reservas milenarias que nutren a los ríos de Europa continental.
Matthias Huss, director de GLAMOS, advirtió a medios internacionales que el caudal liberado proviene de hielo acumulado durante siglos. A medida que las reservas merman, el suministro hídrico decaerá progresivamente, perjudicando el riego agrícola, la generación de energía hidroeléctrica y el transporte en vías fluviales clave como el río Rin.
Proyecciones críticas para el ecosistema alpino
Desde el año 2000, los glaciares de Suiza ya cedieron cerca del 40% de su volumen global. La Oficina Federal de Medio Ambiente calcula que estas masas heladas podrían mermar entre un 59% y un 93% adicional hacia el año 2100, dependiendo del nivel de emisiones contaminantes que mantenga el planeta.
Incluso con una disminución drástica del calentamiento, los científicos de la Universidad de Ginebra proyectan que solo sobrevivirán restos aislados en cotas superiores a los 3.000 metros. Además del déficit de agua, el retroceso estructural del permafrost eleva el peligro inminente de desprendimientos rocosos y aluviones en las comunidades de montaña.
Datos clave
- Pérdida acumulada: Los glaciares suizos cedieron cerca del 20% de su volumen total en el período comprendido entre 2021 y 2026.
- Segundo peor registro: El ciclo 2025/2026 registró una merma del 5,5%, siendo superado únicamente por el retroceso extremo de 2022.
- Extinción de formaciones: Desaparecieron por completo masas de hielo pequeñas como Bella Tola, Griessfirn y Plattalvafirn.
- Descarga masiva de agua: El deshielo liberó 2.200 millones de metros cúbicos en tres meses, afectando la estabilidad futura de ríos como el Rin.






