El galerista Daniel Maman conmemora cinco décadas de trayectoria en la comercialización de obras pictóricas y escultóricas desde la ciudad de Buenos Aires. El referente del circuito cultural celebra al mismo tiempo los veinticinco años de la apertura de su firma Maman Fine Art, inaugurada en 2001 sobre la avenida del Libertador.
La trayectoria del comerciante comenzó de forma imprevista durante su juventud. Tras trabajar desde los trece años en diversos oficios para sostenerse de manera independiente y luego de cursar estudios técnicos en electrónica, la sugerencia casual de un comprador de libros modificó por completo su rumbo ocupacional.
Los comienzos del galerista Daniel Maman y sus traslados
En sus primeros pasos como intermediario de piezas artísticas, la escasez de recursos económicos obligaba a realizar las entregas en transporte público. El marchante trasladaba los cuadros cuidadosamente apoyados detrás del asiento del conductor en los colectivos porteños para evitar daños durante los trayectos hacia los domicilios de sus clientes.
El vínculo inicial con Álvaro Castagnino, hijo del célebre pintor Juan Carlos Castagnino, facilitó la entrega de las primeras obras en consignación. A partir de esa etapa, comenzó a entablar tratos con creadores fundamentales de la plástica argentina, entre los que destacaron Enrique Policastro y el escultor Enio Iommi.
La cercanía con figuras consagradas también incluyó a Raúl Soldi, a quien acompañó de manera estrecha durante la conformación de la fundación cultural en la localidad de Glew. Maman colaboró en la gestión de recursos mediante canjes de piezas para garantizar el desarrollo del centro comunitario.
Sociedades iniciales y la consolidación de la galería propia
Antes de afianzar su espacio definitivo, el marchante integró proyectos comerciales compartidos con personalidades como el productor Gerardo Sofovich en la galería Esmeralda. Años más tarde, en 1988, conformó una nueva sociedad denominada Man y Man, enfocada en creaciones de artistas de relieve histórico como Emilio Pettoruti.
A lo largo de su carrera, el galerista Daniel Maman forjó alianzas comerciales que le permitieron superar diversas crisis socioeconómicas de la región. El local definitivo sobre avenida del Libertador se instaló en una antigua concesionaria de automóviles justo antes de la recesión de fines de 2001, impulsado junto a su esposa Patricia Pacino, quien actúa como curadora e investigadora de arte.
La proyección internacional de la galería se consolidó con la apertura de una sede en la ciudad estadounidense de Miami. Dicho movimiento facilitó además el contacto con el maestro colombiano Fernando Botero, convirtiendo a la firma en una de las doce entidades autorizadas a nivel mundial para comercializar sus creaciones plásticas y escultóricas.
Análisis del sector comercial y vínculos de autor
Con la mirada puesta en el coleccionismo, el galerista Daniel Maman sostiene que la actividad en la región cuenta actualmente con compradores individuales pero carece de un mercado formalizado y sostenido. Según su análisis histórico, las décadas de 1960 y 1970 presentaron una dinámica más robusta de financiamiento en cuotas y participación activa de la clase media en la compra de pintura nacional.
La labor del comerciante de arte se define por el compromiso directo con la producción de los creadores y el respaldo contractual. A lo largo de su trayectoria gestionó el catálogo de figuras esenciales de la escena latinoamericana como Luis Benedit, Pablo Suárez, Nicolás García Uriburu, Norberto Gómez y Rómulo Macció.
Datos clave
- Cincuenta años de labor: Daniel Maman cumplió medio siglo de actividad continua en la gestión y comercialización de obras plásticas.
- Orígenes modestos: En sus comienzos transportaba las telas en líneas de colectivos urbanos para entregarlas a sus compradores.
- Vínculos internacionales: La galería fue una de las doce firmas globales seleccionadas para representar la obra del artista Fernando Botero.
- Espacio propio: La sede central de Maman Fine Art cumple veinticinco años tras haberse inaugurado durante la crisis de 2001.






