El descubrimiento de un fósil de carpincho en el norte de Chile reveló que el actual territorio desértico albergó ecosistemas húmedos hace nueve millones de años. La investigación paleontológica fue encabezada por especialistas de diversas instituciones científicas internacionales y publicada en la revista Scientific Reports. El hallazgo tuvo lugar en el yacimiento El Morro, situado dentro de la Formación Bahía Inglesa, en las proximidades de la localidad costera de Caldera.
Hallazgo en sedimentos marinos de Caldera
Los especialistas detectaron un molar preservado dentro de un estrato sedimentario asociado a un antiguo ambiente marino poco profundo. Dicha pieza perteneció a un pariente extinto de los roedores modernos y constituye el registro fósil más antiguo documentado en el país trasandino.
Los carpinchos modernos necesitan de cuerpos de agua estables para alimentarse y protegerse de depredadores. Por esta razón, la presencia de estos restos en uno de los lugares más secos de la Tierra generó una sorpresa considerable entre los científicos que integraron la investigación.
El valor del fósil de carpincho y el clima del Mioceno
La geocientífica Priscilla Martínez, investigadora de la Universidad de Arizona, calificó de asombrosa la aparición del fósil de carpincho en formaciones de la costa chilena. Junto a ese resto dental aparecieron partículas vegetales microscópicas llamadas fitolitos, que corresponden a hojas de palmeras, pastos y plantas con flores.
A estos indicios biológicos se sumaron piezas óseas correspondientes a cocodrilos fluviales del grupo de los gaviales y diversos peces de agua dulce. Para el paleobiólogo Mark Clementz, miembro de la Universidad de Wyoming, este conjunto de evidencias confirma la existencia de un ecosistema ribereño con abundante agua disponible.
Los científicos descartan que el desierto haya sido fértil de forma permanente durante millones de años. Sin embargo, los estratos analizados demuestran que durante el Mioceno tardío ocurrieron períodos con lluvias suficientes como para formar lagunas y cursos fluviales activos.
Hipótesis sobre la ruta migratoria desde el norte
La presencia de estos animales en el sector occidental de Sudamérica abre nuevas preguntas respecto a cómo lograron poblar la región. Durante ese período geológico, la cordillera de los Andes ya alcanzaba una altitud considerable, lo que representaba un obstáculo geográfico infranqueable para mamíferos adaptados a zonas bajas.
La paleontóloga Carolina Gutstein, profesora de la Universidad Santo Tomás, y la geocientífica Bárbara Carrapa plantearon que los ejemplares se desplazaron siguiendo la franja costera del océano Pacífico. Según esta reconstrucción, los roedores habrían avanzado a través de corredores ribereños extendidos desde Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú.
Dicho desplazamiento terrestre requería de una cadena ininterrumpida de esteros costeros que les suministrara alimento y agua constante. El hallazgo del diente de roedor confirma que la costa pacífica sudamericana experimentó transformaciones ecológicas determinantes mucho antes del desarrollo de la hiperaridez contemporánea.
Datos clave
- Un molar fósil de nueve millones de años hallado en Caldera prueba que el desierto chileno albergó humedales.
- El registro científico fue documentado por paleontólogos internacionales y publicado en la revista Scientific Reports.
- Fitolitos de palmeras y restos de peces de agua dulce confirman la existencia de antiguos ecosistemas fluviales en la zona.
- La ruta migratoria de estos mamíferos se habría desarrollado por la costa del Pacífico desde el norte continental.






