El fenómeno El Niño alcanzará una fase de intensidad extrema durante el periodo 2026-2027, según alertó formalmente la Organización de los Estados Americanos en un reciente informe técnico. La advertencia indica que el calentamiento del océano Pacífico ocasionará lluvias severas y persistentes sobre la Cuenca del Plata durante los próximos meses. Este escenario incrementa de forma directa el riesgo de crecidas en cauces fundamentales como el río Paraná y el río Uruguay.
Los pronósticos abarcan a Paraguay, Argentina, Uruguay y el sur de Brasil, donde se aguardan precipitaciones superiores a los promedios históricos entre noviembre y febrero. Las instituciones especializadas señalan que el volumen hídrico esperado puede generar anegamientos en zonas productivas, complicaciones logísticas en los puertos y emergencias en poblaciones ribereñas.
Alerta regional por crecidas en la Cuenca del Plata
El documento oficial fue elaborado por el Departamento de Desarrollo Sostenible de la OEA en coordinación con la Organización Meteorológica Mundial y el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño. El informe sitúa a la Cuenca del Plata como un punto crítico expuesto a excesos hídricos recurrentes durante la temporada estival.
La Cuenca del Plata constituye el quinto sistema hidrográfico más extenso del planeta y resulta estratégica para la economía y navegación del Cono Sur. Debido a la interconexión de sus subcuencas, las precipitaciones copiosas registradas en el sur de Brasil o en la alta cuenca del río Paraná repercuten directamente semanas más tarde en los cauces que atraviesan el territorio paraguayo.
Las proyecciones asignan un nivel de confianza medio a estos eventos meteorológicos, por lo cual se solicitó a las autoridades de la región mantener un monitoreo constante. Los especialistas subrayan la importancia de adaptar las alertas hidrológicas para responder a la variabilidad de las precipitaciones y evitar contingencias en la infraestructura costera.
Impacto en los ríos e informes de Yacyretá
Dentro de los anexos del reporte internacional se destaca una llamada de atención emitida por la Entidad Binacional Yacyretá. La hidroeléctrica informó que el volumen hídrico registrado en septiembre se ubicó un 37% por encima de la media histórica, configurando un escenario de aguas altas en toda la región de influencia.
La entidad advirtió sobre la posibilidad de lluvias acumuladas de hasta 200 milímetros sobre la cuenca del río Iguazú, lo que aceleró el vertido de caudal hacia el río Paraná. Ante esta perspectiva, los técnicos recomendaron la activación inmediata de planes de contingencia para resguardar a los pobladores ribereños y a las obras de infraestructura instaladas en las inmediaciones.
Esta evaluación coincide con las proyecciones del Instituto Nacional del Agua y el Servicio Meteorológico Nacional, que identificaron ondas de crecida en el tramo argentino-paraguayo del río Paraná. Por su parte, el río Uruguay mantiene una condición altamente reactiva que anticipa nuevos repuntes en los niveles de sus aguas.
Proyecciones globales y evolución del fenómeno El Niño
Las mediciones oceanográficas revelaron que la anomalía de temperatura en la región central del Pacífico, denominada Niño 3.4, alcanzó un incremento de dos grados Celsius a inicios de septiembre. Esta cifra encuadra al fenómeno El Niño en la categoría de evento muy fuerte, desplazando masas de aire y alterando el clima a escala planetaria.
Frente a las costas sudamericanas de Ecuador y Perú, el desvío térmico llegó a cuatro grados y medio por encima de lo normal, configurando un episodio costero de carácter extraordinario. Los modelos numéricos otorgan un 100% de probabilidad de que el fenómeno El Niño prolongue su desarrollo durante todo el primer trimestre de 2027.
Asimismo, existe un 75% de posibilidades de que este evento supere los registros históricos contabilizados desde 1950. Mientras la Cuenca del Plata enfrentará un superávit de precipitaciones, otras regiones del continente sufrirán los efectos opuestos mediante sequías severas e incipiente escasez de recursos hídricos.
Un continente dividido entre inundaciones y sequías
El informe de la OEA remarca la coexistencia de dos extremos climáticos en el hemisferio. Mientras el sur del continente debe prepararse para reforzar defensas costeras y encauzar crecidas, amplias áreas de América Central, el Caribe y el norte de Sudamérica enfrentarán déficits pluviométricos de gran magnitud.
En Colombia, la disminución de lluvias oscilará entre el 40% y el 80%, afectando la generación hidroeléctrica y elevando la vulnerabilidad ante incendios forestales. En Panamá, el bajo nivel de los lagos Gatún y Alhajuela amenaza con restringir el calado navegable en el Canal de Panamá, complicando el comercio marítimo global.
Adicionalmente, la escasez hídrica en el Corredor Seco centroamericano podría exponer a más de medio millón de personas a situaciones de crisis alimentaria. Esta disparidad confirma la urgencia de fortalecer los sistemas de gestión de riesgos e integración regional ante el cambio climático.
Datos clave
- Intensidad extrema: El evento climático alcanzó una anomalía de +2,0 °C en el Pacífico central, catalogándolo como un fenómeno muy fuerte con 100% de probabilidad de durar hasta 2027.
- Crecidas en la región: Se prevén precipitaciones superiores a la media en la Cuenca del Plata, impactando directamente en los niveles del río Paraná, río Uruguay y río Iguazú.
- Alerta en Yacyretá: La Entidad Binacional Yacyretá reportó un caudal 37% por encima del promedio histórico y solicitó activar planes de contingencia para las zonas ribereñas.
- Impacto desigual: Mientras el Cono Sur enfrentará anegamientos e inundaciones, el norte de Sudamérica y Centroamérica sufrirán sequías extremas y riesgos alimentarios.






