El fenómeno de El Niño amenaza con alcanzar niveles térmicos extraordinarios en aguas del océano Pacífico y prolongar las precipitaciones severas en Ecuador hasta inicios de 2027. Organismos meteorológicos internacionales alertaron sobre anomalías térmicas significativas en el mar, mientras diversas localidades de la costa ecuatoriana ya registran anegamientos y daños materiales en este tramo final de 2026.
Proyecciones oceánicas y registros de temperatura marina
Estimaciones difundidas por la Organización Meteorológica Mundial indicaron que la temperatura superficial marina en la zona de monitoreo Niño 3.4 podría marcar anomalías de hasta 3,7 grados centígrados hacia el cierre del año. Si esta proyección se confirma, superaría el récord previo de 2,6 grados observado durante el ciclo 2015-2016.
Por su parte, el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos reportó un 83 % de probabilidad de que el índice oceánico alcance o supere los 2,5 grados en el último trimestre. Con estos valores, el fenómeno de El Niño se ubicaría como uno de los más intensos computados en las estadísticas globales desde 1950.
No obstante, los expertos aclaran que el calentamiento en aguas abiertas no equivale de manera matemática al volumen exacto de lluvias continentales. Las precipitaciones sobre territorio firme dependen de la dinámica atmosférica regional y de factores meteorológicos locales de cada zona.
Impacto directo en la costa y comunidades afectadas
En la ciudad de Guayaquil, los efectos del temporal se manifestaron con fuerza durante la segunda mitad de octubre. Mediciones del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología confirmaron que la estación del aeropuerto sumó 242,2 milímetros de agua acumulada mensual, frente a un registro histórico referencial de apenas 5,9 milímetros para dicho mes.
El exceso hídrico dejó damnificados en diferentes puntos costeros. Evaluaciones preliminares reportadas por medios locales contabilizan aproximadamente 1.500 familias impactadas en Milagro, alrededor de 800 en Tenguel y más de 250 en la localidad de Balao.
Las advertencias oficiales vigentes abarcan provincias como Guayas, Manabí, Los Ríos, Esmeraldas y El Oro ante la amenaza latente de tormentas eléctricas, desbordes de ríos y bloqueos viales por deslizamientos.
Factores meteorológicos y riesgos para el sector productivo
El oceanógrafo Jhonatán Cedeño, perteneciente a la Escuela Superior Politécnica del Litoral, detalló que un evento sumamente cálido experimenta un retroceso más pausado, lo que sostiene la posibilidad de que la actividad pluvial continúe hasta marzo de 2027. La evolución del océano y los patrones del viento en los meses siguientes serán decisivos para confirmar este comportamiento del fenómeno de El Niño.
Entre los sectores más vulnerables resalta la producción agrícola y pecuaria. Evaluaciones técnicas del Ministerio de Agricultura identificaron amenazas directas para plantaciones de banano, arroz, maíz y caña de azúcar, además de eventuales complicaciones logísticas por el deterioro de caminos vecinales.
Aunque en la crisis de 1997-1998 Guayaquil acumuló 4.797 milímetros entre septiembre y junio, los especialistas sostienen que todavía no es posible determinar si la coyuntura presente llegará a replicar la escala destructiva de aquel histórico episodio climático.
Datos clave
- Anomalía térmica proyectada: La temperatura oceánica en la zona Niño 3.4 podría elevarse 3,7 grados por encima del promedio habitual.
- Familias damnificadas: Reportes preliminares registran más de 2.500 familias afectadas en las localidades de Milagro, Tenguel y Balao.
- Lluvias extraordinarias: Guayaquil registró un acumulado de 242,2 milímetros de lluvia en octubre, cuando su media histórica mensual es de 5,9 milímetros.
- Plazo previsto: Los pronósticos indican que las precipitaciones intensas podrían extenderse hasta marzo de 2027 en territorio ecuatoriano.






