Un presunto feminicidio en Itá conmocionó a los pobladores del departamento Central durante la noche del jueves, luego del hallazgo del cuerpo sin vida de una mujer de 63 años en su vivienda. La víctima fatal fue identificada como María Agustina Gill Correa, quien presentaba múltiples lesiones punzocortantes. Su cónyuge, un hombre de 60 años identificado como Luis Alberto Riquelme, fue aprehendido en el lugar por uniformados de la Policía Nacional.
La alerta inicial se produjo alrededor de las 22:00 en una propiedad ubicada en la compañía Jhugua Ñaro, una zona residencial de la mencionada localidad. Una vecina del sector advirtió una situación irregular en el domicilio y dio aviso inmediato a la comisaría jurisdiccional, lo que motivó la rápida presencia de las patrullas policiales.
Procedimiento policial tras el feminicidio en Itá
Al ingresar a una de las habitaciones de la casa, los efectivos intervinientes constataron el fallecimiento de la víctima. La mujer presentaba al menos tres heridas producidas por arma blanca, localizadas en la zona del cuello, en el lado derecho del tórax y en el abdomen, según las primeras verificaciones técnicas.
En la misma estancia se encontraba su pareja, quien mostraba signos evidentes de desorientación y manifestaba expresiones de remordimiento frente a los agentes. El personal policial procedió a reducir al sospechoso y decomisó un cuchillo que habría sido utilizado durante la agresión. El caso fue comunicado de forma inmediata al Ministerio Público para abrir la carpeta correspondiente y se convocó a peritos del Departamento de Criminalística para el levantamiento de indicios.
Testimonios y antecedentes del presunto autor
De acuerdo con las declaraciones recabadas por los investigadores entre familiares directos de la pareja, no se registraban denuncias previas sobre violencia intrafamiliar ni episodios violentos conocidos entre ambos. Los hijos del matrimonio, mayores de edad, expresaron a las autoridades que nunca presenciaron altercados o discusiones que hicieran prever un desenlace de esta gravedad.
Los primeros reportes recogidos durante la pesquisa señalan que el hombre aprehendido habría experimentado episodios de alucinaciones y delirios en días anteriores. Sin embargo, los investigadores aclararon que estos datos representan solo antecedentes informales que deberán ser certificados por profesionales de la salud mental. Hasta el momento no consta un diagnóstico médico oficial que vincule un eventual padecimiento psiquiátrico con la conducta desplegada durante el ataque.
El marco legal y la situación de la violencia en el país
La tipificación de un presunto feminicidio en Itá depende del cumplimiento de los presupuestos establecidos en la Ley 5777/16 de Protección Integral a las Mujeres. Esta legislación castiga con penas severas a quien prive de la vida a una mujer mediando relaciones de convivencia o dinámicas de violencia de género. El Ministerio Público deberá analizar todos los elementos biológicos, testimoniales y periciales antes de formalizar la imputación definitiva contra el detenido.
Antes de este lamentable suceso en el departamento Central, las estadísticas oficiales del Ministerio Público computaban 21 víctimas de feminicidio y 20 causas abiertas a nivel país hasta mediados de octubre, además de registrarse 29 víctimas de tentativas de este flagelo. Los informes institucionales detallan que la gran mayoría de estos crímenes ocurren en el propio domicilio de las víctimas y que las armas blancas constituyen el medio más frecuentemente utilizado por los atacantes.
Datos clave
- Víctima y lugar: María Agustina Gill Correa, de 63 años, fue hallada sin vida con tres puñaladas en una vivienda de la compañía Jhugua Ñaro, en la ciudad de Itá.
- Detención del sospechoso: La Policía Nacional aprehendió a su esposo, Luis Alberto Riquelme, de 60 años, en la misma habitación donde yacía el cuerpo.
- Evidencias incautadas: Los intervinientes confiscaron un arma blanca que habría sido empleada en el crimen e intervino el Departamento de Criminalística.
- Sin denuncias anteriores: Los familiares confirmaron que no existían registros judiciales ni antecedentes domésticos conocidos de agresiones previas en la pareja.






