Una investigación por presunta estafa en restaurantes destapó una maniobra millonaria en Montevideo que terminó con cinco personas imputadas ante la Justicia de Uruguay. El caso involucra al responsable del área de suministros de dos concurridos locales gastronómicos del exclusivo barrio Carrasco, quien desvió insumos alimenticios durante seis años provocando una pérdida patrimonial superior a un millón de dólares a la firma afectada.
El insólito origen de la investigación interna
El detonante de la causa judicial se produjo tras un reclamo cotidiano del personal de cocina. Los cocineros advirtieron al dueño que no tenían huevos disponibles para la elaboración de los platos habituales. Aquel aviso generó desconcierto en la patronal debido a que la contabilidad oficial reflejaba adquisiciones masivas de hasta 1.800 unidades diarias facturadas y abonadas por la firma comercial.
Esa inconsistencia impulsó una exhaustiva auditoría contable en la sociedad propietaria de los locales Manzanar y Río. Las comprobaciones administrativas revelaron de inmediato una diferencia sistemática entre las cargas cobradas por los distribuidores y los productos que ingresaban a los depósitos. Con el avance de las verificaciones técnicas, se descubrió que el esquema también abarcaba hortalizas, verduras frescas, artículos de higiene y productos de elevado precio como el salmón.
El esquema montado por la red familiar
El mecanismo delictivo descansaba plenamente en el cargo del jefe de compras de la cadena. El empleado pedía las mercaderías a los distribuidores a nombre de la empresa patronal pero solicitaba que las cantidades figuraran fraccionadas en facturas independientes. Así dividía las órdenes en tercios: dos porciones se remitían formalmente a los respectivos locales gastronómicos y la restante quedaba retenida directamente por el organizador de la maniobra.
La carga retenida se comercializaba en locales gastronómicos competidores y en circuitos informales a valores reducidos, mientras el costo íntegro quedaba cargado a la compañía estafada. Con el fin de maximizar ganancias, el grupo incluso abrió un comercio propio bajo la denominación Los Frutis. Los fondos ilícitos permitieron al principal sospechoso financiar once viajes turísticos al exterior que incluyeron Dubái e Italia, además de adquirir camionetas de transporte, un vehículo de alta gama y un inmueble en pozo.
Medidas judiciales ante la estafa en restaurantes
La fiscal del caso, Sandra Fleitas, expuso durante la audiencia penal que el sospechoso utilizó camionetas para movilizar los productos adquiridos indebidamente entre 2017 y 2026. A raíz de este cuadro fáctico, la Justicia uruguaya formalizó a cinco individuos: el antiguo encargado de adquisiciones, su pareja, su padre, un tío y un excolaborador de la firma comercial afectada, todos investigados por asociación para delinquir en concurrencia con apropiación indebida de carácter continuado.
Para el principal implicado, despedido por notoria mala conducta, se ordenó arresto domiciliario con control de tobillera electrónica. El resto de los sospechosos quedó sujeto a medidas cautelares restrictivas que abarcan arrestos domiciliarios nocturnos, la retención de pasaportes con cierre formal de fronteras y la expresa prohibición de comunicarse entre sí mientras prosiguen las diligencias del Ministerio Público.
Datos clave
- El perjuicio económico total estimado para los establecimientos gastronómicos superó la cifra de un millón de dólares.
- Cinco imputados enfrentan cargos judiciales en Uruguay por presunta asociación para delinquir y apropiación indebida continuada.
- Un faltante de huevos en la cocina destapó la maniobra al detectarse compras facturadas de 1.800 unidades diarias que no llegaban a depósito.
- Bienes incautados y compras del líder de la trama incluyen rodados de transporte, un vehículo de alta gama, once viajes internacionales y un departamento.






