La escritora Ariana Harwicz quedó fuera del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur Alh de Granada luego de que la organización cancelara su participación a raíz de presiones ideológicas. La narradora argentina lamentó el señalamiento público ejercido por colegas del ámbito literario y destacó la actitud del autor irlandés John Banville, quien renunció al encuentro en solidaridad con ella. El suceso desató un amplio debate en la comunidad cultural hispanoamericana sobre la libertad de expresión y el boicot.
Las razones detrás de la cancelación en Granada
La intervención de la autora estaba programada para el 26 de septiembre en la céntrica Plaza de las Pasiegas, donde compartiría un coloquio titulado Oponerse al mundo junto a Jesús Ortega. No obstante, las encargadas del evento, Ana Gallego Cuiñas y Patricia Escalona, informaron sobre su exclusión dos días antes de la apertura oficial. La resolución surgió a raíz de una solicitud de la Red Universitaria por Palestina de Granada y de reclamos provenientes de diversos clubes de lectura.
Desde la conducción del certamen argumentaron que la asistencia de la novelista resultaba difícil de conciliar con los compromisos éticos e institucionales que mantiene la Universidad de Granada respecto al conflicto en Gaza. Ante el ofrecimiento de Harwicz de acudir de todas formas al debate público, las organizadoras le advirtieron que el clima social tornaba insegura su permanencia. La creadora denunció en sus redes sociales que los responsables cedieron frente al hostigamiento de grupos militantes.
Reacciones encontradas y el gesto de John Banville
A raíz de la desprogramación, la decisión contra la escritora Ariana Harwicz provocó una respuesta inmediata de figuras literarias de peso internacional. El prestigioso narrador irlandés John Banville, galardonado con el Premio Booker y el Premio Princesa de Asturias, optó por cancelar su intervención estelar en la jornada de clausura. Aunque no emitió comunicados de prensa adicionales, su dimisión representó una contundente muestra de desaprobación hacia las medidas adoptadas por el festival andaluz.
En contraste con la postura de Banville, un colectivo de siete autoras que participaban de la actividad respaldó públicamente la exclusión a través de un pronunciamiento digital. Figuras como Rita Laura Segato, Lina Meruane, Sabina Urraca y Gabriela Wiener sostuvieron que las opiniones previas de la conferencista descalificaban las denuncias sobre las acciones bélicas internacionales. Esta acusación colectiva profundizó el aislamiento que sintió la novelista, quien subrayó el temor que genera este tipo de sanciones en el medio artístico.
La postura de la escritora Ariana Harwicz frente a las críticas
Al evaluar lo ocurrido, la escritora Ariana Harwicz remarcó que las expresiones culturales deben mantenerse alejadas de las imposiciones doctrinales o los alineamientos partidarios. La autora de novelas aclamadas sostuvo que el pensamiento libre requiere admitir el disenso y cuestionó que se utilicen criterios excluyentes hacia creadores de origen judío. Asimismo, desmintió que su posición responda a intereses sectoriales de izquierda o de derecha, enfatizando que el pluralismo es el cimiento de la literatura contemporánea.
La situación derivó en reclamos diplomáticos formales hacia la casa de altos estudios española. El embajador de Argentina en España, Wenceslao Bunge Saravia, envió una misiva exigiendo una rectificación institucional por el agravio cometido contra su compatriota. Por su parte, el rectorado de la Universidad de Granada aclaró que no avaló directamente la suspensión resuelta por la gestión del encuentro y ratificó su compromiso con el libre intercambio de ideas.
Manifiesto de apoyo internacional y debate ético
Más de setecientos referentes del pensamiento y las artes suscribieron una declaración en favor de la pluralidad y contra la censura ideológica en los certámenes literarios. El texto firmado por intelectuales como Fernando Savater, Margo Glantz y Santiago Kovadloff advierte sobre los peligros de restringir la discrepancia crítica. En el documento enfatizaron que sin un marco de tolerancia no es posible construir una verdadera vida académica ni sostener intercambios culturales constructivos.
Para la comunidad intelectual, el desenlace de este conflicto marca un precedente sobre las tensiones que atraviesan las actividades literarias actuales. La controversia expone la fragilidad de los espacios de diálogo frente a las demandas de colectivos militantes y polarizaciones geopolíticas. La discusión sobre los límites de la tolerancia y la autonomía autoral continuará teniendo repercusiones directas en futuras convocatorias culturales alrededor del mundo.
Datos clave
- La desprogramación: La escritora fue apartada del festival andaluz tras reclamos de organizaciones estudiantiles y clubes de lectura.
- Solidaridad literaria: El novelista irlandés John Banville canceló su disertación de clausura en rechazo a la medida aplicada contra su colega.
- División de autoras: Un grupo de siete participantes firmó una declaración pública respaldando el veto en plataformas digitales.
- Apoyo masivo: Más de setecientos intelectuales exigieron respetar la libertad de disentir mediante una carta abierta internacional.






