La persistente acumulación de escombros en Asunción mantiene en vilo a familias enteras tras el violento temporal de granizo registrado el pasado 3 de noviembre. A casi un mes del fenómeno meteorológico y en vísperas del cambio de autoridades municipales, sectores enteros de la capital continúan colapsados por cerros de restos de construcción que impiden el paso peatonal y vehicular.
Los barrios Ciudad Nueva y Bernardino Caballero concentran las mayores quejas ciudadanas ante la inacción del gobierno local que encabeza el intendente saliente Luis Bello. Pobladores de estas zonas afirman que la falta de camiones de la comuna para el retiro de tejas quebradas y mampostería obligó a improvisar depósitos clandestinos sobre aceras y esquinas.
La crisis por los escombros en Asunción tras el temporal
El paso de la granizada provocó destrozos generalizados en cientos de techos residenciales, desencadenando filtraciones severas y anegamientos internos en numerosas viviendas particulares. La reconstrucción de las casas avanzó de manera sumamente lenta por la falta de materiales cerámicos en el mercado local y las lluvias consecutivas que golpearon a la capital durante las semanas posteriores.
Esta proliferación de escombros en Asunción obligó a familias enteras a trasladar los desechos a la vía pública para iniciar reparaciones de urgencia en sus techos. Al no contar con un servicio de recolección diferenciado de residuos pesados por parte de la comuna, muchos contrataron carriteros informales que terminaron dispersando los materiales rotos en terrenos baldíos cercanos.
El mapa de calles saturadas abarca puntos como Teodoro S. Mongelós en sus cruces con Bomberos Voluntarios y John F. Kennedy, donde los montículos tapan carteles vecinales que prohíben la basura. Situaciones semejantes se constatan sobre Bomberos Voluntarios casi Herminio Giménez, además de transitadas arterias como Bernardino Caballero, 22 de Septiembre, Herrera y Azara, donde la gente utiliza cascotes para rellenar baches.
El colapso en el denominado Paseo de los escombros
Uno de los focos más alarmantes de la emergencia urbana se ubica en la intersección de Cerro Corá y 33 Orientales, tramo rebautizado por los frentistas como el Paseo de los escombros. En dicho sector, las hileras de tejas partidas abarcan media calzada frente a una propiedad deshabitada, generando un peligro constante de accidentes de tránsito para automovilistas.
Los residentes explicaron que los camiones de aseo urbano rechazan sistemáticamente cargar restos de albañilería pesada en sus recorridos ordinarios. Esto empuja a los frentistas a negociar propinas especiales o recurrir a empresas privadas de contenedores metálicos, cuyos servicios tienen costos elevados para los hogares que ya tuvieron cuantiosos gastos de reparación.
Burocracia municipal y denuncias de aprietes
Lejos de prestar apoyo logístico, la Dirección General de la Policía Municipal de Vigilancia desplegó fiscalizadores en vehículos particulares que amenazaron con multas a quienes instalaron contenedores. Los vecinos increparon a los funcionarios comunales, remarcando la contradicción de exigir trámites y permisos arancelados a familias que llevan semanas con sus techos destrozados.
El retiro deficiente de los escombros en Asunción evidencia la desidia operativa en el cierre del actual mandato comunal, según señalaron frentistas y concejales opositores. Las denuncias ciudadanas califican estas intervenciones de inspectores como un esquema de recaudación de despedida, previo a la asunción de Soledad Núñez como intendenta de la capital.
Datos clave
- Barrios más afectados: Ciudad Nueva y Bernardino Caballero concentran toneladas de restos edilicios en veredas tras la granizada del 3 de noviembre.
- Puntos críticos: La intersección de Cerro Corá y 33 Orientales presenta hileras de tejas sobre media calzada, obstruyendo el tránsito.
- Controles cuestionados: Agentes municipales fiscalizan contenedores privados y exigen permisos a vecinos damnificados en vez de retirar desechos.
- Transición comunal: El problema se agudiza en la etapa final de gestión de Luis Bello antes de la asunción de Soledad Núñez.






