La severa escasez de medicamentos en Cuba obliga a numerosas familias a depender exclusivamente de la solidaridad extranjera para sostener tratamientos psiquiátricos complejos. Este es el caso de Jacqueline, una madre residente en la localidad de Velasco, provincia de Holguín, quien enfrenta severas dificultades para conseguir los fármacos que requiere su hija Gretel, diagnosticada con esquizofrenia paranoide.
El testimonio fue difundido por el medio Martí Noticias y expone las penurias cotidianas de los cuidadores en la isla ante el desabastecimiento hospitalario y comunitario. Sin envíos periódicos desde el exterior, la atención médica de pacientes crónicos resulta prácticamente inviable en el actual contexto sanitario cubano.
Un diagnóstico complejo en medio de la crisis sanitaria
Las primeras manifestaciones del trastorno psiquiátrico de Gretel comenzaron en el año 2012, durante su etapa adolescente. Con el paso de los años, los especialistas confirmaron el diagnóstico de esquizofrenia paranoide, una condición de salud mental crónica que demanda medicación continua y supervisión constante.
La madre relató que las crisis de la joven incluyeron episodios de agresividad física y destrucción de bienes materiales en el hogar familiar. Ante la intensidad de estos eventos y el temor de sufrir daños, los progenitores debieron instalar una puerta de protección interna dentro de la vivienda.
Jacqueline remarcó que las opiniones externas suelen desconocer la gravedad de la convivencia diaria con esta patología. Aclaró que la estabilidad del paciente nunca es definitiva y que cualquier interrupción en el tratamiento puede desencadenar episodios violentos de forma repentina.
La escasez de medicamentos en Cuba y el deterioro de los cuidadores
El desgaste prolongado derivado de los cuidados constantes provocó secuelas directas en la salud de Jacqueline, cuyo peso corporal descendió por debajo de los 45 kilogramos. La mujer también señaló que padece problemas estomacales y cuadros recurrentes de nerviosismo vinculados al estrés continuo.
A este cuadro se suma la situación de su cónyuge, un hombre de 81 años que atravesó dos cirugías previas y también experimenta el impacto emocional del cuidado intensivo. La falta de suministros asistenciales y la ausencia de visitas domiciliarias agravan el aislamiento y la vulnerabilidad del núcleo familiar.
En la farmacia estatal asignada, el acceso a psicofármacos básicos mediante el sistema de tarjetón oficial presenta prolongadas interrupciones. Según Jacqueline, medicamentos esenciales como el haloperidol y la levomepromazina escasean durante meses consecutivos, lo que derivó en su distanciamiento de las consultas psiquiátricas regulares en el policlínico local por la falta de respuestas terapéuticas.
Redes solidarias ante el desabastecimiento estatal
Frente al desamparo en el sistema formal, la supervivencia médica de Gretel se sostiene mediante la ayuda de particulares e instituciones benéficas. Desde Estados Unidos llegan fármacos como olanzapina y haloperidol, los cuales permitieron una mejoría notable en el control de las crisis respecto a los productos que ingresan de manera fortuita a la red pública.
La asistencia comunitaria también proviene de congregaciones religiosas locales, vecinos de Velasco y campañas humanitarias impulsadas por figuras de redes sociales, como el influencer Noly Black. Estas donaciones abarcan no solo tratamientos psiquiátricos indispensables, sino también alimentos de primera necesidad y artículos para el aseo del hogar.
A pesar de la relevancia de los alimentos e insumos de limpieza recibidos, la madre insistió en que la provisión farmacológica constituye la urgencia prioritaria. La persistente escasez de medicamentos en Cuba deja a miles de familias a merced de remesas privadas para sostener cuadros de salud crónicos.
Datos clave
- Tratamiento interrumpido: Fármacos básicos como el haloperidol y la levomepromazina faltan durante meses en el sistema de distribución estatal de Holguín.
- Dependencia externa: La estabilidad de la paciente depende de envíos de olanzapina realizados por particulares desde Estados Unidos e iniciativas comunitarias.
- Impacto familiar: El desgaste del cuidado redujo el peso de la madre a menos de 45 kilos y afecta a un padre de 81 años con antecedentes quirúrgicos.
- Medidas domésticas: La familia instaló una reja de seguridad dentro de la vivienda para resguardarse durante las crisis agudas de agresividad.






