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El margen, no el símbolo: César Addario analiza el dilema comercial de Paraguay entre China y Taiwán

Desarrollo Redes•25 de octubre de 2026 a las 01:25 p. m.•Asunción

El economista paraguayo César Antonio Addario Soljancic

El economista y financista paraguayo César Antonio Addario Soljancic analiza los costos comerciales de la posición diplomática de Paraguay entre China y Taiwán, con especial atención a la soja, la carne y los efectos sobre el Mercosur.

Quién es el autor

Addario es economista y consultor financiero con más de dos décadas de experiencia en mercados emergentes. Es vicepresidente regional de EXOR LATAM C.A. para Centroamérica y el Caribe, y trabaja en estrategias de deuda soberana, estructuración financiera y asesoramiento económico. Es licenciado en Economía y tiene una maestría en Finanzas del Illinois Institute of Technology, en Chicago.

Es su segundo análisis para el portal brasileño Auctoritas Notícias. En el primero comparó a Paraguay y Brasil en disciplina fiscal, tributación, tipo de cambio y asignación de capital. Ahora se enfoca en el comercio con Asia y en los costos de oportunidad de las relaciones diplomáticas paraguayas.

El punto de partida es una pregunta concreta: ¿cuánto del valor de las exportaciones paraguayas podría quedarse en el país si productores e industrias tuvieran acceso directo al mercado chino? Las proyecciones y conclusiones son evaluaciones del propio economista.

Una relación comercial asimétrica

Según Addario, Paraguay mantiene una relación comercial desbalanceada con Asia:

  • En 2025, las importaciones desde China llegaron a US$ 6.122 millones, el 34,5% del total.
  • Las exportaciones directas a China son mínimas.
  • La soja en grano generó unos US$ 2.348 millones.
  • La carne vacuna movió entre US$ 1.900 y 2.169 millones.

Ninguno de esos dos productos puede facturarse directamente a Pekín mientras el país reconozca a Taipéi. Cuando llegan al mercado chino, lo hacen mediante triangulación comercial a través de Argentina o Brasil.

El mercado taiwanés

La relación con Taiwán es concreta, pero de menor escala. En 2025, las exportaciones a la isla sumaron US$ 342 millones:

  • unos US$ 271 millones en carne vacuna;
  • unos US$ 50 millones en carne porcina.

Taiwán absorbe cerca del 88% de la carne porcina paraguaya y es un comprador exigente de carne vacuna. Es un flujo real, pero en un mercado de 23 millones de habitantes, frente a otro de 1.400 millones. En volumen, no reemplaza al mayor importador de soja del mundo.

El análisis incluye una infografía del autor con los flujos comerciales de Paraguay con China y Taiwán y los costos de intermediación.

Cuánto se pierde en la triangulación

Para el productor, la cuestión gira en torno a precios y destinos:

  • Argentina concentra entre el 80% y el 86% de la soja paraguaya en grano.
  • Brasil absorbe otro 10% a 14%.

El precio que recibe el productor incluye el costo de esa triangulación, el cambio de manos y la imposibilidad de firmar un contrato directo con el comprador chino.

Con acceso pleno, según estimaciones que el autor considera razonables, entre el 5% y el 15% del valor podría quedarse en el país: en el precio de exportación paraguayo, en el procesamiento local, en la cadena de frío o en la trazabilidad.

Considerando un complejo sojero (grano y derivados) de entre US$ 3.000 y 4.000 millones y un mercado de carne de unos US$ 2.000 millones, el margen recuperable estaría entre US$ 250 y 900 millones. Según Addario, hoy ese potencial está bloqueado por una regla diplomática, no por falta de oferta.

Brasil, canal y socio

Brasil es, al mismo tiempo, canal y socio. La soja que baja por la hidrovía o llega a los puertos brasileños termina en gran parte en la industria aceitera o se reexporta a China. Mato Grosso do Sul y los puertos del sur de Brasil participan del flete y de la intermediación.

Las exportaciones totales de Paraguay rondaron los US$ 16.700 millones en 2025. Sin facturación directa, parte del valor que podría quedarse en Asunción se reparte en territorio brasileño.

Un cambio en las reglas reordenaría esos flujos: el margen de pura intermediación podría bajar, pero el volumen de carga podría crecer si aumenta el total. Para un operador de Campo Grande, lo que importa es si el volumen neto aumenta.

El veto en el Mercosur

Paraguay es el único miembro pleno del Mercosur sin relaciones diplomáticas con China. Brasil y Argentina ya exportan soja directamente.

El bloque funciona de manera asimétrica: tres miembros tienen relaciones comerciales con Pekín y uno no. A Brasil eso no le impide vender soja, pero limita reglas de origen, cuotas e inversiones en corredores compartidos. En la práctica, la posición paraguaya funciona como un veto a una negociación del Mercosur con China sobre el principal producto de exportación de la región.

La geopolítica como restricción de acceso

Para el autor, la geopolítica aparece como una restricción de acceso y no como una consigna:

  • Taipéi mantiene a Paraguay como su único aliado formal en Sudamérica y le ofrece preferencias para la carne y cooperación técnica.
  • Pekín aplica la regla inversa: sin reconocimiento, no hay relaciones comerciales plenas.
  • Estados Unidos lee el reconocimiento a Taiwán como una señal en el Indo-Pacífico.
  • China lo considera una condición para su demanda de alimentos.
  • Brasil mantiene vínculos densos con ambos.

Paraguay, por su escala, no tiene el mismo margen de maniobra. El costo, señala Addario, no es militar: es el descuento de la triangulación y el veto que arrastra el Mercosur frente a Pekín.

¿Qué pasaría si Paraguay rompe con Taiwán?

El principal cambio sería de acceso:

  • Se abriría la posibilidad de facturar soja y carne directamente a China.
  • Se levantaría el veto de hecho en el Mercosur.
  • El mercado taiwanés de US$ 342 millones quedaría en riesgo, sobre todo el porcino, que destina cerca del 88% de sus exportaciones a la isla.
  • La cooperación taiwanesa, modesta frente a un PIB de US$ 49.300 millones en 2025, perdería peso simbólico.
  • Se fortalecerían las señales para inversiones chinas en logística, granos y conectividad, aunque el capital seguiría atento a las reglas internas de propiedad y a los contratos.

En palabras del autor, el reconocimiento abre la puerta, pero por sí solo no garantiza la llegada de capital.

El impacto sobre el PIB

  • Los US$ 342 millones destinados a Taiwán equivalen a cerca del 0,7% del PIB: es el flujo seguro que está en juego.
  • El margen recuperable, de entre US$ 250 y 900 millones, equivale a entre el 0,5% y el 1,8% del PIB, como efecto potencial sobre el valor neto que queda en el país.

Addario aclara que no se trata de un aumento automático del PIB en esa proporción, sino de un refuerzo posible, concentrado en el complejo soja-carne, que supera los US$ 4.000 millones anuales. El resultado final dependería de cuánto de ese margen quede en manos del productor, la industria local y la logística paraguaya, y de si atrae inversiones en procesamiento.

Medir, no proclamar

El autor plantea que hay que considerar ambos lados:

  • Taiwán ofrece un espacio real para la carne de calidad.
  • China absorbe volúmenes que ningún otro destino puede igualar, aunque un mercado grande también concentra poder de compra.

La respuesta, según Addario, no es cerrar el acceso ni aferrarse al flujo de US$ 342 millones, sino mantener reglas internas que permitan entrar, competir, diversificar y salir si el precio empeora.

Los números de 2025 muestran que el costo de oportunidad ya es visible en el margen del productor y en la logística que pasa por Brasil: US$ 6.122 millones importados de China, US$ 342 millones exportados a Taiwán y soja en grano por US$ 2.348 millones, vendida mayormente de forma indirecta.

La decisión, concluye, está entre el precio que se pierde en la triangulación y el flujo menor que se arriesga con Taipéi, más el margen de negociación que gana o pierde el Mercosur. Medir eso, y no el comunicado, es lo que definirá si el productor paraguayo termina vendiendo a quien paga mejor y en mayor volumen, sin perder la capacidad de diversificar destinos.

Sobre el autor

César Antonio Addario Soljancic es economista y consultor financiero paraguayo, con más de dos décadas de experiencia en mercados emergentes. Como vicepresidente regional de EXOR LATAM C.A. para Centroamérica y el Caribe, trabaja en estructuración financiera, deuda soberana, operaciones internacionales y asesoría económica. Su trayectoria incluye financiamiento y gestión de riesgos en mercados emergentes, participación en el debate económico latinoamericano y análisis periódicos para medios especializados.

El análisis fue enviado por el autor al portal Auctoritas Notícias en español, junto con una versión en portugués preparada por él mismo.

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