La imputación de la fiscala Yeimy Adle contra el expresidente de Petropar, Eddie Jara, revela que de los G. 5.547 millones que movió en efectivo durante su gestión, solo pudo justificar el origen de G. 148 millones, apenas el 2,67%.
Jara está imputado por presunto enriquecimiento ilícito. Su exesposa, Karina Otazú, por presunto lavado de activos.
Las cuentas que no cierran
Según la Fiscalía, entre el 16 de agosto de 2023 y marzo de 2026, el período en que presidió la petrolera estatal, Jara realizó depósitos y aplicaciones de efectivo por G. 5.547.396.611, incluidos un préstamo y una tarjeta de crédito que declaró como cancelados.
De ese total, solo G. 147.945.999 tienen respaldo, vinculado a sus declaraciones de impuestos ante la DNIT. El resto, G. 5.399.450.612, el 97,33%, no tiene justificación.
Para la Fiscalía, esos datos permiten sostener con sospecha suficiente que Jara obtuvo bienes y servicios y pagó deudas por montos que superaban ampliamente sus ingresos legítimos.
Un salario de G. 45 millones
Como presidente de Petropar, Jara cobraba un salario de unos G. 45 millones mensuales. Sin embargo:
- en octubre de 2025, sus gastos llegaron a G. 570,7 millones en un solo mes;
- al mismo tiempo, pagaba unos G. 91 millones por mes en cuotas de préstamos con bancos y cooperativas, el doble de su sueldo.
Aun así, en ese mismo período figuraba como prestamista de grandes sumas: G. 700 millones a una comerciante en 2022 y G. 2.800 millones a una empresaria vinculada a estaciones de servicio de Petropar en 2023.
Un patrimonio que creció 15 veces
La imputación recuerda que, entre 2018 y 2023, su patrimonio neto declarado aumentó en G. 6.594 millones. La Fiscalía también señala que no hay datos suficientes sobre el origen del dinero con el que compró un inmueble en San Bernardino, que luego vendió a la actual ministra de la Juventud, Salma Agüero.
«No por el matrimonio, sino por actos propios»
Sobre la exesposa, la Fiscalía aclaró que su imputación no se basa en el vínculo matrimonial, sino en actos propios. Entre ellos, menciona:
- un crédito bancario a nombre de Otazú, utilizado para una operación ganadera, con 12 cuotas de G. 77 millones, por un total de G. 924 millones. Según la Fiscalía, no se encontraron débitos bancarios que muestren cómo se pagaron esas cuotas, que además superaban ampliamente el salario de Jara;
- un préstamo en el que Otazú figura como acreedora, respaldado por un pagaré, cuyo dinero tampoco tiene trazabilidad en los ingresos justificables de Jara.
Otazú, por su parte, sostiene que fue utilizada por su exmarido.
Lo que viene
El juez de la causa dio trámite a la imputación y convocó a Jara a una audiencia. Para ambos imputados rige la presunción de inocencia mientras avanza el proceso.






