La economía de Nicaragua experimentará una desaceleración en 2026 tras alcanzar una expansión previa más sólida. El producto interno bruto del país centroamericano registrará un crecimiento proyectado de 3,6 %, según un informe presentado este miércoles en Costa Rica por la Fundación Sin Límites para el Desarrollo Humano. La cifra marca un retroceso frente al 4,9 % reportado el año pasado, impulsado por menor inversión y condiciones climáticas adversas.
Durante la divulgación de las estimaciones, la directora ejecutiva de la fundación, Lea Bolt, precisó que la actividad continuará en terreno positivo, aunque a un ritmo considerablemente menor. Esta organización independiente continuó las labores técnicas que desempeñaba la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social antes de su clausura por parte de la administración estatal.
Factores internos que debilitan la economía de Nicaragua
El estudio detalló que la reducción en el dinamismo responde en gran medida al debilitamiento de dos componentes internos clave: el recorte del gasto gubernamental y la retracción de la inversión privada. Ambos elementos deprimen la demanda dentro del mercado nicaragüense, que había funcionado como motor de reactivación tras los ejercicios recesivos vividos en la región.
Por su parte, el Banco Central de Nicaragua había fijado en julio una previsión oficial de crecimiento para 2026 de entre 3,5 % y 4,5 %, junto con una inflación proyectada de entre 2,5 % y 3,5 %. La estimación de la organización no gubernamental se sitúa en la banda inferior de este rango gubernamental, lo que confirma que el desempeño real tenderá hacia el escenario más modesto.
La entidad monetaria nicaragüense señaló riesgos derivados de tensiones geopolíticas internacionales, en particular los conflictos en Medio Oriente. Estas dificultades globales han encarecido los costos de la energía y presionado al alza los precios internacionales de las materias primas esenciales.
Impacto del fenómeno de El Niño y las zonas francas
El economista Juan Sebastián Chamorro evaluó las proyecciones y remarcó que el cese de operaciones de empresas bajo el régimen de zonas francas constituye un factor crítico. Estas firmas representan una fuente primordial de empleo formal, divisas comerciales e industrialización para las familias de esa nación.
Asimismo, el experto enfatizó la incidencia severa del fenómeno de El Niño y la sequía en el territorio centroamericano. El deterioro de las lluvias afecta a la producción agropecuaria, con consecuencias directas sobre los costos de los productos básicos y el abastecimiento de los hogares.
Chamorro advirtió además que las consecuencias del evento climático podrían prolongarse en el tiempo. Según el analista, los daños agrícolas acumulados tendrán un efecto aún más severo sobre los números finales del producto interno bruto hacia 2027.
Trayectoria del producto interno bruto y balances recientes
El reporte recordó que la economía de Nicaragua logró acumular cinco períodos continuos de saldo positivo luego del desplome experimentado entre 2018 y 2020. En aquel lapso de tres años, la contracción anual media fue de 2,83 % debido a los conflictos sociopolíticos internos y a la fuga de inversiones.
Posteriormente, los registros oficiales mostraron una mejoría con alzas de 3,6 % en 2024 y 4,9 % en 2025. Pese a este ciclo de reactivación, las previsiones actuales confirman una pérdida de impulso productivo para el período en curso.
Datos clave
- Proyección de crecimiento: La actividad económica crecerá 3,6 % en 2026, por debajo del 4,9 % alcanzado en 2025.
- Motores a la baja: La caída de la inversión y la menor ejecución del gasto público explican la pérdida de empuje.
- Riesgo climático: La sequía por el fenómeno de El Niño amenaza las cosechas agrícolas y la ganadería.
- Sector fabril: El cierre de plantas en zonas francas impacta en las exportaciones y el empleo formal.






