La economía de El Salvador registra un sostenido avance gracias a un dinamismo horizontal que abarca a 17 de sus 19 actividades productivas durante el presente año. La ministra de Economía de dicho país, María Luisa Hayem, confirmó estos resultados en el programa radial Punto de Vista de la emisora YSKL, donde detalló el impacto favorable en el Producto Interno Bruto.
El indicador general de la nación centroamericana concluyó el ciclo anterior con una subida de 3,9% y aceleró a una tasa interanual de 5,1% en el segundo trimestre. Con estos números, entidades multilaterales estiman un cierre anual con un alza del 4,5%, guarismo que situaría al territorio en la cima del crecimiento centroamericano y en el cuarto puesto de América Latina.
Factores que impulsan la economía de El Salvador
El auge productivo no depende de un rubro exclusivo, sino de una sincronía entre varias áreas de la actividad comercial. Entre los sectores con mayor aceleración sobresalen la construcción civil y la industria turística, seguidas por la generación energética y los servicios sanitarios.
Hayem remarcó que contar con una estructura productiva diversificada resulta fundamental para economías de escala reducida, pues reduce de forma notable la exposición a choques externos y fluctuaciones del mercado global. De este modo, la diversificación sectorial amortigua posibles desaceleraciones en ramas individuales y consolida la demanda de mano de obra.
El sector turístico muestra una recuperación contundente al reportar una expansión del 166% durante la primera mitad del año en comparación con los niveles previos a la pandemia. Este desenvolvimiento tracciona de manera directa a la gastronomía, el transporte de pasajeros y las ventas artesanales.
Inyecciones de capital público y privado
Para asegurar la continuidad operativa de estas áreas prioritarias, el Estado salvadoreño y compañías privadas articulan desembolsos conjuntos de gran envergadura. Una de las iniciativas principales contempla USD 1.600 millones para modernizar los puertos marítimos y optimizar las cadenas de suministro.
Al mismo tiempo, la inversión inmobiliaria y corporativa moviliza más de USD 1.000 millones en el área metropolitana de San Salvador. De forma paralela, otro conglomerado empresarial destina una suma similar para proyectos urbanísticos y comerciales en la zona oriental.
En materia de servicios básicos, un consorcio de España comprometió más de USD 2.000 millones en agua y recursos energéticos para apuntalar a la manufactura. Asimismo, la dinámica de la economía de El Salvador capta capitales de Estados Unidos, Alemania y Corea del Sur, además de proyectos textiles de Honduras e inmobiliarios de Guatemala y Costa Rica.
Apertura de mercados internacionales y comercio exterior
Las exportaciones totales de bienes y servicios acumularon un avance del 4% interanual al término de septiembre, empujadas principalmente por el rubro servicios, alimentos, bebidas e insumos farmacéuticos. La estrategia comercial permitió colocar 204 productos nacionales en 60 destinos internacionales sin antecedentes de compra.
Por el lado de las importaciones, las compras externas crecieron un 10% en el mismo periodo debido a la demanda de materias primas para confecciones y bienes finales. Si bien la industria textil experimentó contracciones a nivel mundial durante el ejercicio precedente, el rubro evidencia signos de normalización hacia el cierre de la temporada.
Datos clave
- Proyección regional: los organismos multilaterales calculan una subida del PIB de 4,5% para el país al término de 2026.
- Sectores líderes: la construcción, el turismo, la generación de energía y los servicios médicos encabezan el repunte.
- Inversión portuaria: se canalizan USD 1.600 millones para renovar y modernizar la infraestructura logística marítima.
- Diversificación comercial: los envíos al exterior incorporaron 204 productos en 60 mercados extranjeros inéditos.






