El constante uso de drones en cárceles cobró la vida de un uniformado en Panamá tras precipitarse desde una garita de vigilancia. La víctima fue identificada en reportes preliminares como Franklin Fuentes, sargento segundo de la Policía Nacional, quien realizaba tareas de control perimetral en el Centro Penitenciario La Joya. Tras sufrir una caída mientras intentaba interceptar un dispositivo no tripulado, el agente fue derivado de urgencia hacia un centro asistencial, sitio donde finalmente falleció debido a un paro cardíaco.
Circunstancias de la tragedia en el penal La Joya
De acuerdo con los datos brindados de forma extraoficial por fuentes de seguridad, el servidor público detectó el sobrevuelo de un artefacto que transportaba elementos prohibidos hacia el interior del reclusorio. Con el propósito de frustrar la maniobra de entrega aérea, el efectivo policial se asomó desde la estructura elevada y perdió el equilibrio, lo que desencadenó el lamentable desenlace.
El recinto carcelario La Joya y su complejo vecino La Joyita concentran reiterados episodios de tráfico clandestino mediante aeronaves a control remoto. Las averiguaciones institucionales buscan determinar con exactitud las fallas operativas o estructurales que derivaron en la muerte del uniformado, mientras continúan los rastrillajes en las inmediaciones del penal para dar con los pilotos del artefacto.
El avance de los drones en cárceles panameñas
Durante el periodo comprendido entre 2025 y 2026, el sistema de seguridad penitenciaria panameño registró una escalada de entregas no tripuladas sin precedentes. Los informes oficiales de los organismos de control revelan que solamente en lo que va del año 2026 se contabilizan más de 1.349 aeronaves no tripuladas incautadas en diversas prisiones del país centroamericano.
A través del empleo regular de drones en cárceles, distintas agrupaciones ilícitas introducen suministros altamente peligrosos que alimentan las economías clandestinas tras las rejas. Los decomisos asociados a estas interceptaciones abarcan al menos 55 armas de fuego, 715 proyectiles, 56 cargadores, 1.855 teléfonos inteligentes y más de dos mil porciones individuales de estupefacientes. Los analistas de seguridad destacan que estas maniobras reflejan un elevado nivel de sincronización entre operadores externos y reclusos.
Asimismo, en noviembre de 2025 los cuerpos de inteligencia lograron desmontar una estructura que operaba bajo la modalidad de reparto programado hacia el interior del penal La Joya. A estas prácticas se sumó la confiscación de antenas de comunicación satelital Starlink y módulos de internet de alta potencia en 2026, lo que confirma el enlace entre tecnologías avanzadas y bandas carcelarias.
Medidas estatales y vulnerabilidades del sistema
Ante la proliferación de estos dispositivos, la administración estatal dispuso la prohibición absoluta de vuelos no tripulados sobre recintos penales y declaró espacio aéreo protegido sobre las prisiones. Adicionalmente, las autoridades comenzaron a evaluar mecanismos de interferencia electrónica, multiplicaron los patrullajes preventivos y promovieron iniciativas para castigar con penas más severas a quienes empleen tecnología para vulnerar la seguridad carcelaria.
A pesar de las barreras tecnológicas y jurídicas, las incursiones continúan con alta frecuencia en distintas dependencias. En la penitenciaría Nueva Esperanza, situada en la provincia de Colón, los funcionarios registraron antecedentes de hasta sesenta ingresos aéreos en una única noche hacia finales de 2025. Meses después, en La Joya se detectaron quince bultos arrojados en una sola jornada con cigarrillos, accesorios telefónicos y drogas.
El mandatario panameño, José Raúl Mulino, admitió públicamente que el esquema penitenciario actual enfrenta un colapso derivado de la complicidad entre custodios y redes delictivas. Esta situación genera un debate que también despierta interés en la región, donde diversos países buscan contrarrestar la irrupción de drones en cárceles ante el auge de los vuelos clandestinos.
Datos clave
- Fallecimiento en servicio: el sargento Franklin Fuentes murió tras caer de una torre al intentar detener un artefacto aéreo en La Joya.
- Incautaciones masivas: las autoridades panameñas decomisaron más de 1.349 artefactos voladores y decenas de armas en lo que va de 2026.
- Tecnología delictiva: las redes criminales recurren a entregas programadas y conexión satelital para mantener actividades ilícitas intramuros.
- Reconocimiento oficial: el presidente José Raúl Mulino reconoció deficiencias profundas y connivencia interna en las penitenciarías del país.






