La división del Partido Colorado reconfigura de manera profunda el equilibrio legislativo dentro del Congreso Nacional. La nucleación política en el parlamento se encuentra actualmente fragmentada entre los seguidores de Horacio Cartes, los parlamentarios leales al presidente Santiago Peña y los sectores que integran la disidencia republicana. Esta nueva correlación altera tanto el tratamiento de proyectos prioritarios como los respaldos directos hacia las iniciativas del Poder Ejecutivo.
Impacto de la división del Partido Colorado en el Senado
En la Cámara Alta, conformada por 45 bancas, las estimaciones ubican a 12 legisladores dentro del bloque peñista que responde al mandatario y al vicepresidente Pedro Alliana. En este grupo sobresalen figuras como Silvio Ovelar, Derlis Maidana, Patrick Kemper, Zenaida Delgado y Guadalupe Aveiro. La consolidación definitiva de la nómina de este espacio todavía se encuentra bajo análisis en los pasillos parlamentarios.
Por otro lado, un posible entendimiento entre legisladores afines a Horacio Cartes y sectores vinculados al abdismo podría agrupar a 14 senadores. Entre los parlamentarios que evalúan sus posturas aparecen Basilio Núñez, actual presidente del Congreso, junto con Pedro Díaz Verón, Juan Carlos Galaverna, Orlando Penner, Óscar Salomón, Javier Zacarías Irún y Colym Soroka. Los 19 escaños restantes corresponden a distintas agrupaciones opositoras.
La reorganización parlamentaria en la Cámara Baja
En la Cámara de Diputados, compuesta por 80 miembros, el reacomodo de fuerzas presenta dinámicas distintas. De los 44 diputados que pertenecen a la Asociación Nacional Republicana, el sector afín a Santiago Peña y Pedro Alliana lograría concentrar entre 31 y 32 bancas. En este espacio sobresalen legisladores como José Rodríguez y Alejandro Aguilera, quienes acompañan activamente la gestión gubernamental.
En contrapartida, el núcleo cartista directo quedaría reducido a seis o siete bancas en la Cámara Baja. Entre los nombres vinculados a esta facción figuran Cristina Villalba, Héctor Figueredo, Liz Acosta, María Ida Cattebeke y Yamil Esgaib, a quienes podría sumarse Johana Vega. La primera muestra de este escenario ocurrió durante el debate sobre la destitución del titular del Banco Central del Paraguay, Carlos Carvallo.
La disidencia tradicional y las proyecciones electorales
La corriente disidente del coloradismo busca consolidar un espacio independiente a través de bloques como Colorado Añetete, Fuerza Republicana y Causa Republicana. En el Senado, referentes como Mario Varela, Luis Pettengill, Blanca Ovelar, Juan Afara, Ramón Retamozo, Lilian Samaniego, Arnaldo Samaniego y Carlos Núñez Salinas mantienen conversaciones permanentes. Este sector trabaja activamente para delinear una opción electoral competitiva para el año 2028.
Asimismo, en Diputados figuran disidentes como Roberto González, Mauricio Espínola, Daniel Centurión, Luis González Vaesken y Juan Ramón Maciel. Esta recomposición presenta un escenario complejo para el titular de la Cámara Baja, Raúl Latorre, quien debe coordinar negociaciones con bancadas oficialistas desarticuladas. La división del Partido Colorado plantea una etapa de intensos acuerdos cotidianos para preservar la viabilidad de las iniciativas estatales.
Con este panorama, la división del Partido Colorado abre interrogantes respecto a la estabilidad y el control institucional en el tramo final del mandato constitucional. El acercamiento reciente entre Cartes y el expresidente Mario Abdo Benítez añade incertidumbre sobre los futuros pactos en ambas cámaras del parlamento. Las decisiones individuales de los representantes resultarán determinantes para consolidar mayorías operativas en cada votación clave.
Datos clave
- Fragmentación legislativa: El Congreso Nacional se divide en tres corrientes principales integradas por el cartismo, el peñismo y la disidencia republicana tradicional.
- Estimación en el Senado: El sector leal al Ejecutivo reúne a unos 12 senadores, mientras que el cartismo junto a aliados sumaría cerca de 14 bancas.
- Fuerza en Diputados: El peñismo consolida el respaldo de entre 31 y 32 diputados, reduciendo la presencia cartista directa a seis o siete miembros.
- Horizonte electoral: Los movimientos internos proyectan alianzas estratégicas con miras a definir las candidaturas para las presidenciales de 2028.






