Un masivo decomiso de alimentos fue ejecutado por las autoridades de Costa Rica tras interceptar más de 14 toneladas de productos perecederos en pésimas condiciones de transporte en la zona sur del país. La Policía de Fronteras detectó los cargamentos irregulares provenientes del límite con Panamá durante varios controles carreteros. Los transportistas no contaban con la documentación sanitaria requerida ni con registros de procedencia legal.
Entre los cargamentos retenidos figuraban 8,4 toneladas de carne de pollo, cinco toneladas de papaya, una tonelada de huevos y diversos lotes de mariscos. Gran parte de esta carga evidenciaba signos claros de deterioro o contaminación visibles. Además, los vehículos carecían de sistemas de refrigeración idóneos y certificados veterinarios de operación obligatorios para el traslado de comestibles perecederos.
Rutas de control y detección en la frontera sur
Los procedimientos se concentraron en puntos estratégicos de tránsito vehicular como el puesto de Kilómetro 35, ubicado sobre la Carretera Interamericana Sur. Otra intervención tuvo lugar en Calle La Gamba, situada en el distrito de Guaycará, dentro del cantón de Golfito en la provincia de Puntarenas. Ambas vías son utilizadas con frecuencia para conectar el paso fronterizo panameño con los centros urbanos costarricenses.
Los oficiales de seguridad revisaron minuciosamente los camiones y constataron que los choferes no poseían facturas de compraventa ni etiquetado comercial. La falta total de trazabilidad impedía determinar el origen exacto de las mercaderías y las condiciones en las que fueron elaboradas. Las autoridades señalaron que la movilización clandestina de cargas frágiles vulnera las disposiciones aduaneras y las leyes tributarias vigentes.
Riesgos sanitarios y decomiso de alimentos perecederos
La intervención cobró mayor relevancia sanitaria debido a la alta susceptibilidad de descomposición que presentan las carnes blancas, los huevos y los productos del mar. Un vocero ministerial remarcó que este decomiso de alimentos evitó que bacterias peligrosas o toxinas llegaran a la mesa de los consumidores locales. El consumo de alimentos sin cadena de frío adecuada puede desencadenar severos brotes infecciosos gastrointestinales.
Ante este escenario, la Policía de Fronteras solicitó la asistencia técnica del Servicio Nacional de Salud Animal y del Servicio Fitosanitario del Estado. Ambas dependencias del Ministerio de Agricultura y Ganadería comprobaron las anomalías y ordenaron el descarte inmediato de las 14 toneladas. Con el apoyo logístico de la Municipalidad de Golfito, los inspectores destruyeron la totalidad del cargamento en un vertedero habilitado.
El impacto del comercio ilegal en la región
El contrabando transfronterizo de comestibles genera perjuicios considerables tanto a la sanidad pública como a la economía de los productores formales. Quienes comercializan mercaderías al margen de la ley evaden controles arancelarios y representan una competencia desleal para los comerciantes que pagan impuestos. La experiencia regional demuestra que el transporte no regulado suele vincularse a estructuras informales que operan en pasos limítrofes vulnerables.
Frente a esta problemática reiterada, el Ministerio de Seguridad Pública ratificó que mantendrá los esquemas de patrullaje preventivo en carreteras fronterizas. En paralelo al control migratorio y aduanero, las tareas de decomiso de alimentos buscan frenar la circulación de artículos sin registro que comprometan la seguridad alimentaria. Las autoridades exhortaron a la ciudadanía a denunciar la venta clandestina de comestibles en mercados informales.
Datos clave
- Incautación masiva: Se decomisaron más de 14 toneladas de pollo, papayas, huevos y mariscos en el sur de Costa Rica.
- Puntos estratégicos: Los operativos se llevaron a cabo en Kilómetro 35 de la Carretera Interamericana Sur y en La Gamba de Golfito.
- Peligro sanitario: Los productos carecían de refrigeración adecuada, certificados veterinarios, facturas y registros de trazabilidad.
- Destrucción total: Las entidades del Ministerio de Agricultura y la Municipalidad de Golfito destruyeron todos los alimentos para proteger a la población.






