Una expedición arqueológica subacuática localizó en Egipto una pieza de bronce con la imagen del Faro de Alejandría grabada en su superficie. El descubrimiento se produjo en las profundidades del puerto oriental de la mítica urbe mediterránea, en un sector que albergó el palacio real de la época ptolemaica y romana. Se trata del primer registro conocido de un anillo de sello que lleva esculpida la emblemática estructura considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo.
La misión científica estuvo encabezada por el Instituto Europeo de Arqueología Subacuática en cooperación estrecha con el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. Los especialistas trabajaron en la antigua isla de Antírrodos, un territorio que con el transcurso de los siglos y debido a sismos terminó completamente bajo el agua. El hallazgo aporta valiosos datos sobre la vida cotidiana, la administración y la navegación de una de las capitales comerciales más influyentes de la antigüedad clásica.
Un objeto administrativo vinculado al Faro de Alejandría
El artefacto descubierto corresponde a una sortija de bronce diseñada para imprimir sellos sobre arcilla o cera. Este tipo de utensilios cumplía una función primordial en el mundo grecorromano, ya que servía para autenticar despachos oficiales, correspondencia privada y mercaderías de alto valor que salían de los muelles.
El arqueólogo Franck Goddio, líder del equipo y titular del instituto europeo a cargo del proyecto, destacó la trascendencia del contexto donde se recuperó la reliquia. De acuerdo con el investigador, la presencia de este sello en el palacio real sugiere la existencia de dependencias administrativas dedicadas al control del tráfico marítimo o al mantenimiento de la torre luminosa. Dicha hipótesis amplía la comprensión sobre el funcionamiento de las instituciones portuarias tras la ocupación romana.
Respecto a su antigüedad, las autoridades egipcias señalaron que el grabado guarda notorias similitudes con representaciones del Faro de Alejandría acuñadas en monedas del siglo II después de Cristo. Aunque el relieve exhibe ese estilo reconocible, los expertos evitan precisar un año exacto hasta concluir análisis metalúrgicos y tipológicos más exhaustivos.
El legado de un monumento legendario en el Mediterráneo
La torre original fue erigida en la isla de Faros por la dinastía ptolemaica con la meta de guiar a los marinos que ingresaban a los muelles egipcios. Su imponente altura y sofisticado sistema de señalización la consagraron como una maravilla del ingenio arquitectónico de la época. Sin embargo, diversos terremotos registrados durante la Edad Media dañaron progresivamente sus cimientos hasta derrumbarla por completo.
A diferencia de monumentos contemporáneos que sobrevivieron parcialmente, los vestigios de esta obra maestra quedaron repartidos entre fondos marinos y construcciones defensivas posteriores. Por esta razón, el hallazgo de un objeto de uso personal con su silueta intacta representa un testimonio excepcional para los historiadores. Hasta el momento, los perfiles de la torre solo se conocían mediante relatos literarios de viajeros como Estrabón y monedas imperiales de la época.
La campaña en la costa alejandrina no se limitó únicamente a este anillo singular. Durante las faenas de inmersión en torno al palacio, la plataforma insular y el área del Timonio, los buzos extrajeron cerámicas y vidrios que abarcan más de ocho siglos de ocupación continua, desde el siglo IV antes de Cristo hasta el siglo IV de nuestra era.
Proyecciones de la arqueología subacuática
El ministro de Turismo y Antigüedades de Egipto, Sherif Fathy, recorrió el campamento de operaciones submarinas para supervisar la documentación y preservación del patrimonio subacuático recuperado. El funcionario remarcó el compromiso estatal de rescatar la memoria histórica que yace oculta bajo las olas del Mediterráneo.
Una vez terminadas las tareas en el puerto de Alejandría, el equipo técnico planea trasladar sus equipos hacia la bahía de Abu Qir. En ese sector costero yacen sepultadas otras ciudades históricas y templos que continúan arrojando respuestas sobre las complejas redes mercantiles del mundo clásico.
Datos clave
- Pieza inédita: El anillo de bronce hallado es la primera sortija de sello documentada que contiene una representación del faro tallada en su matriz.
- Zona de poder: El hallazgo ocurrió en la isla sumergida de Antírrodos, sede del palacio real alejandrino citado por el geógrafo griego Estrabón.
- Iconografía clásica: El grabado presenta coincidencias directas con las monedas alejandrinas emitidas durante el siglo II de nuestra era.
- Respaldo institucional: Los trabajos fueron realizados conjuntamente por el Instituto Europeo de Arqueología Subacuática y el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto.






