El cultivo de palmito se consolida como una alternativa productiva de alto valor en Canindeyú, impulsando la agroindustria y la mano de obra local. La empresa Palmitos San Diego recibió al ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, para mostrar su modelo de integración entre el campo y la fábrica. En el predio se combinan parcelas agrícolas con una planta procesadora de conservas.
El potencial del cultivo de palmito en el este del país
Durante el recorrido por el establecimiento rural, las autoridades gubernamentales observaron el funcionamiento de un complejo que abarca unas 200 hectáreas sembradas. Esta firma procesa y envasa cerca de 500.000 latas al año destinadas al consumo paraguayo, además de registrar ventas al exterior.
Riquelme sostuvo que este modelo ejemplifica la necesidad de diversificar el campo nacional con el cultivo de palmito y otras alternativas comerciales. A su criterio, la incorporación de nuevas opciones agrícolas fortalece los ingresos y brinda sostenibilidad al sector agropecuario del departamento.
El secretario de Estado remarcó que las condiciones ambientales de Canindeyú resultan idóneas para este desarrollo vegetal. Las parcelas no requieren sistemas de riego artificial para prosperar, siempre que cuenten con una adecuada exposición a la luz solar y precipitaciones regulares.
Trayectoria histórica y reconversión sustentable
La historia de este emprendimiento comenzó en 1968 cuando don Diego arribó a territorio paraguayo junto a sus dos hermanos desde Brasil. En aquel tiempo instalaron una primera industria en Salto del Guairá, para luego trasladar las operaciones al sitio donde trabajan en el presente.
La titular de la firma, Neide Ibel, relató que el proyecto debió transformarse ante las regulaciones ambientales que protegían a la especie nativa juçara. Por esa razón, en 1995 iniciaron pruebas con semillas y plantines seleccionados para dejar atrás la extracción silvestre y pasar a una producción controlada.
Hacia el año 2010 se consolidó el esquema actual de siembra organizada que hoy rinde frutos continuos. La responsable empresarial explicó que el cultivo de palmito rinde sus primeras cosechas aproximadamente dos años después de haber sido plantado en la tierra.
Una de las mayores ventajas biológicas de estas plantas radica en su durabilidad productiva. Tras el primer corte, los ejemplares continúan brotando de manera regular a lo largo de varias décadas, asegurando materia prima constante para la industria local.
Procesamiento industrial y proyección en mercados exteriores
La empresa no solo produce la materia prima, sino que completa todo el ciclo de valor agregado dentro de la misma propiedad. Los operarios procesan los tallos frescos, aplican diferentes cortes culinarios y proceden al enlatado hermético bajo estándares sanitarios.
Las conservas terminadas poseen un periodo de aptitud para el consumo de aproximadamente tres años. Este prolongado tiempo de conservación otorga una importante ventaja logística, permitiendo que el producto viaje largas distancias sin deteriorar sus cualidades organolépticas ni su textura.
Ibel puntualizó que existe un marcado interés en el extranjero por adquirir este alimento procesado, pero la capacidad instalada no logra satisfacer todos los pedidos. Por este motivo, la compañía diseña un plan de ampliación para expandir su superficie sembrada e incorporar mayor infraestructura fabril.
Desde la cartera de Industria y Comercio consideran que la experiencia en Canindeyú debe servir de referencia para otras zonas agrícolas. El agregado de valor en origen y la búsqueda de nichos internacionales representan caminos clave para transformar la economía rural del país.
Datos clave
- Superficie y volumen: La firma cuenta con 200 hectáreas dedicadas a la producción y envasa unas 500.000 latas al año.
- Ciclo productivo: La cosecha arranca a los dos años de la plantación y las palmeras mantienen su rendimiento por varias décadas.
- Historia y reconversión: El proyecto nació en Salto del Guairá en 1968 y evolucionó hacia el cultivo cultivado para proteger la especie nativa juçara.
- Potencial de exportación: La vida útil de tres años en conserva abre mercados externos, impulsando planes para expandir la capacidad fabril.






