La crisis sanitaria en Cuba alcanzó niveles alarmantes debido a los reiterados cortes de energía eléctrica y al desabastecimiento generalizado de insumos médicos en centros de alta complejidad. Profesionales del Hospital Pediátrico Docente William Soler, ubicado en La Habana, revelaron que las fallas en el suministro eléctrico obligan a realizar procedimientos quirúrgicos alumbrados únicamente con teléfonos móviles y a bombear oxígeno de forma manual.
El testimonio fue documentado por el programa televisivo estadounidense 60 Minutes de la cadena CBS News durante una visita al área de urgencias infantiles. En ese momento, las cámaras captaron una interrupción del fluido eléctrico mientras el personal de guardia aguardaba el encendido del generador auxiliar, una demora técnica que compromete de manera directa a los pacientes que dependen de respiración asistida o se encuentran sedados.
Apagones y precariedad extrema en terapias intensivas
Los médicos de cuidados intensivos explicaron que unos pocos segundos sin electricidad representan una amenaza letal para personas conectadas a ventilación mecánica. Cuando los generadores de respaldo sufren averías o retrasos, el personal debe recurrir a maniobras manuales de emergencia para mantener con vida a los niños internados.
Esta situación refleja el impacto directo del colapso energético sobre las instituciones hospitalarias cubanas. Las cirugías bajo luces improvisadas de celulares exponen a los pacientes a infecciones y errores involuntarios en quirófano. La falta constante de combustible y el desgaste de la infraestructura eléctrica nacional profundizan la vulnerabilidad de las áreas críticas.
Agravamiento de la crisis sanitaria en Cuba por falta de medicamentos
El problema trasciende los cortes de luz y golpea el abastecimiento diario de fármacos esenciales. Especialistas y residentes denunciaron la escasez de agentes anestésicos, tratamientos oncológicos, reactivos de laboratorio y fórmulas nutricionales especiales.
En el centro pediátrico, los médicos relataron que debieron alimentar a un bebé desnutrido con preparados caseros de malanga y carne de pollo ante la ausencia de leches terapéuticas importadas. El lactante falleció días más tarde tras sufrir una recaída respiratoria. Los médicos señalaron que con frecuencia deben advertir a los familiares que no disponen de medios técnicos para solucionar sus patologías.
La carencia de piezas de repuesto también paraliza la tecnología médica. Una niña permaneció más de dos meses a la espera de un componente para un equipo de oxigenación extracorpórea que habitualmente tarda dos días en conseguirse. Incluso las mujeres embarazadas, como una bailarina del Ballet Nacional entrevistada a semanas de dar a luz, gestionan donaciones privadas de guantes y material de sutura desde el extranjero para asegurar su cesárea.
Éxodo de profesionales y salarios insuficientes
El deterioro del sistema de salud pública genera además un vaciamiento de personal calificado. Los bajos sueldos que abona el Estado frente a la inflación empujan a médicos y enfermeros a emigrar o a buscar ingresos complementarios en el comercio informal.
El propio jefe de terapia intensiva pediátrica del hospital William Soler declaró que atiende un puesto de venta de alimentos fuera de su horario hospitalario, donde genera más dinero que en su cargo médico. De igual manera, una médica residente de cirugía complementa su economía trabajando como locutora radial para poder subsistir.
Esta sangría profesional sobrecarga al personal que aún permanece en funciones y degrada la atención cotidiana. En las calles de las ciudades cubanas, la falta de medicamentos en farmacias estatales impulsó la proliferación de puestos clandestinos que comercializan dosis fraccionadas sin control sanitario.
Datos clave
- Riesgo en quirófanos: cirujanos pediátricos tuvieron que finalizar operaciones alumbrados con linternas de teléfonos celulares por fallas eléctricas.
- Soporte respiratorio manual: los médicos debieron suministrar oxígeno de forma manual a pacientes críticos cuando los generadores tardaron en arrancar.
- Falta de insumos esenciales: faltan anestésicos, fármacos contra el cáncer, fórmulas nutricionales y repuestos para maquinaria médica.
- Pluriempleo médico: especialistas de cuidados intensivos atienden puestos de comida para compensar los bajos salarios estatales.






