El reciente terremoto en Panamá generó una movilización científica de alcance continental para estudiar sus efectos directos en el terreno. Un contingente de cinco expertos del Servicio Geológico de Estados Unidos viajará al territorio panameño con el propósito de analizar las fracturas causadas por el sismo de magnitud 7.5 ocurrido a inicios de octubre.
La información fue confirmada por Néstor Luque, máxima autoridad del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá. El equipo científico norteamericano trabajará en estrecha colaboración con especialistas locales para evaluar los desplazamientos observados en la corteza terrestre y precisar las características del evento.
Misión científica internacional en la zona del epicentro
Las tareas de observación sobre el terreno integrarán a representantes del Colegio de Geólogos de Panamá y a profesionales procedentes de Costa Rica. Asimismo, se sumarán aportes investigativos de la Universidad de Utah, aunque el cronograma definitivo de los trabajos de campo se encuentra en etapa de definición.
La investigación sobre el terremoto en Panamá busca documentar los movimientos del terreno a lo largo del sistema de fracturas Azuero-Soná. El epicentro del movimiento telúrico se ubicó a una distancia de 39 kilómetros al noroeste del distrito de Tonosí, en Los Santos, a una profundidad estimada de apenas cuatro kilómetros.
Los registros técnicos difirieron levemente al inicio de las mediciones oficiales. Mientras la institución universitaria panameña catalogó el temblor en 7.5 grados, el organismo geológico estadounidense calculó de forma preliminar un registro de 7.7 grados de magnitud.
Estudios sobre el terremoto en Panamá y sus réplicas
Néstor Luque precisó con anterioridad que el evento geológico liberó la tensión que permanecía acumulada durante aproximadamente cien años en ese segmento de la corteza. La liberación energética reduce de manera considerable las posibilidades de un temblor de similar potencia en el mismo punto a corto plazo, si bien la ciencia no cuenta con herramientas para predecir futuros sismos.
Las mediciones instrumentales reportaron una actividad incesante en las semanas posteriores. Para los primeros días de noviembre ya se computaban 1.370 réplicas, entre las que destacaron dos temblores de magnitud 5.8 y 5.9 registrados el último día de octubre con solo un segundo de diferencia entre ambos.
Las imágenes tomadas desde el espacio por satélites detectaron un mínimo preliminar de 2.351 deslizamientos de tierra en pendientes montañosas. Sin embargo, la persistente nubosidad de la región retrasó la comprobación completa de todas las áreas propensas a derrumbes.
Consecuencias humanas y daños estructurales severos
Luego del terremoto en Panamá, las autoridades computaron el fallecimiento de tres mujeres como consecuencia directa o indirecta del siniestro. Los decesos sucedieron de forma escalonada a lo largo del mes, incluyendo el caso de una persona de 86 años ingresada en un complejo asistencial y otra que sufrió heridas durante la evacuación de un colegio.
El balance del Sistema Nacional de Protección Civil expuso afectaciones profundas en la infraestructura habitacional y comunitaria. Los relevamientos constataron 4.633 residencias destruidas en su totalidad y otras 11.107 con deterioros parciales de diversa gravedad en diez provincias y en la comarca Ngäbe-Buglé.
Un grupo de 3.356 personas debió refugiarse en 113 instalaciones de acogida temporal tras perder sus casas. A nivel de servicios públicos, 619 centros educativos informaron anomalías estructurales, sumando perjuicios en vías de comunicación, puentes y centros sanitarios de Coclé, Herrera, Los Santos y Veraguas.
Datos clave
- Víctimas mortales y personas evacuadas: El sismo causó el fallecimiento de tres mujeres y obligó a 3.356 damnificados a permanecer en albergues oficiales.
- Destrucción habitacional: Los informes técnicos confirmaron 4.633 viviendas destruidas por completo y otras 11.107 con daños de nivel moderado a grave.
- Cooperación internacional: Cinco científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos evaluarán la falla tectónica Azuero-Soná junto a equipos de Costa Rica y Panamá.
- Secuencia de réplicas e impacto ambiental: Se contabilizaron más de 1.300 movimientos secundarios y al menos 2.351 desplazamientos de laderas en las zonas afectadas.






