La severa crisis en Cuba expone a diario situaciones de extrema vulnerabilidad, como el caso de una joven de veinticinco años que reveló cómo debe sacrificar su propia alimentación para asegurar el sustento de su pequeño hijo con discapacidad.
La mujer expuso mediante su testimonio el impacto que genera el desabastecimiento generalizado en la isla caribeña. Debido a los cuidados intensivos y permanentes que demanda la condición médica del menor, la progenitora se encuentra totalmente imposibilitada de incorporarse al mercado laboral formal, lo que agrava profundamente la falta de ingresos para la subsistencia cotidiana.
El impacto de la crisis en Cuba en la alimentación infantil
El menor requiere un régimen nutricional estricto compuesto por varias comidas al día, una pauta que resulta sumamente difícil de cumplir ante el desabastecimiento generalizado. En reiteradas oportunidades, la madre cubana debe prescindir de su plato diario para que el niño no pase hambre al momento de descansar por las noches.
La falta de recursos económicos y el desabastecimiento en los comercios limitan el acceso regular a la comida más elemental. Según explicó la mujer, existen jornadas en las que no dispone de medios materiales ni financieros para obtener los alimentos necesarios que garanticen el correcto desarrollo del menor bajo su custodia.
Desabastecimiento de insumos médicos y fármacos esenciales
El cuadro clínico del infante no solo depende de la comida, sino también de productos sanitarios específicos, pañales descartables y tratamientos farmacológicos continuos. La madre remarcó que las entidades sanitarias estatales no proveen estos insumos indispensables para la vida y ella carece de divisas o fondos para adquirirlos en el circuito informal.
Esta problemática no representa un hecho aislado, ya que el sistema asistencial cubano arrastra un déficit histórico en el suministro de remedios esenciales. Decenas de familias deben organizarse en redes de solidaridad o depender de remesas del extranjero para conseguir elementos terapéuticos que en otros países forman parte de la cobertura básica de salud pública.
Para los hogares de la región latinoamericana y en particular de Paraguay, donde las redes familiares y comunitarias suelen actuar como primer soporte asistencial, la historia refleja la fragilidad de depender exclusivamente de esquemas estatales desprovistos de suministros elementales. La falta de un empleo fijo profundiza las barreras para salir adelante en tales contextos.
Cuidado sin red de contención y aislamiento familiar
Al complejo panorama socioeconómico se añade el aislamiento afectivo e institucional que vive la joven. De acuerdo con sus declaraciones, los parientes del niño decidieron retirarle la asistencia cuando el cuadro de discapacidad se hizo evidente, dejándola a cargo de todas las responsabilidades sin ningún tipo de auxilio externo.
A pesar del desgaste físico que conlleva observar a su hijo postrado y las noches de angustia ante la incertidumbre material, la madre expresó que daría su vida entera por continuar acompañándolo, describiendo el vínculo filial como el mayor tesoro que conserva frente a la adversidad cotidiana impuesta por la crisis en Cuba.
Datos clave
- Doble vulnerabilidad: Una joven madre cubana de veinticinco años debe cuidar a tiempo completo a su hijo con discapacidad, sin posibilidad de trabajar.
- Sacrificio diario: La mujer afirmó que renuncia a sus propias raciones de comida para garantizar la alimentación de su hijo.
- Falta de medicamentos: El menor requiere fármacos e insumos sanitarios continuos que el sistema de salud de la isla no provee.
- Sin apoyo familiar: La madre cría al menor en soledad, sin respaldo de la familia paterna ni contención comunitaria.






