El clima en El Salvador comenzará una fase de cambio gradual hacia el periodo seco a partir de mediados de octubre y hasta noviembre, de acuerdo con las proyecciones oficiales de los expertos técnicos. El meteorólogo Amides Figueroa, representante del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, detalló que la modificación estacional no implicará una suspensión abrupta de las tormentas ni el cese de los controles sobre perturbaciones atmosféricas. Durante este lapso, diversos factores meteorológicos mantendrán una presencia intermitente en el territorio centroamericano.
Transición meteorológica y vigilancia de ciclones
El especialista de la cartera ambiental explicó que la merma de las precipitaciones no ocurre de forma regular e instantánea en todas las regiones del país. Aunque los cielos limpios y las jornadas despejadas ganarán terreno de manera paulatina, los episodios lluviosos continuarán manifestándose mediante vaguadas y zonas de baja presión. La temporada oficial de huracanes concluirá recién el 30 de noviembre tanto en la cuenca del océano Pacífico como en el Atlántico.
Incluso cuando los sistemas ciclónicos del Pacífico no toquen tierra directamente sobre la superficie salvadoreña, sus bandas nubosas pueden incidir en el comportamiento regional del tiempo. La modificación de los patrones de humedad y de circulación continental favorece la formación de aguaceros aislados e intensos. Debido a esta variabilidad, los modelos de predicción matemática exigen una revisión permanente, ya que las proyecciones a más de una semana presentan elevados niveles de incertidumbre técnica.
El impacto de El Niño sobre el clima en El Salvador
La evolución del clima en El Salvador permanece estrechamente vinculada con las alteraciones térmicas del océano Pacífico asociadas al fenómeno de El Niño. Según las previsiones institucionales, este calentamiento atípico de las aguas continuará activo durante los últimos meses de 2026 y extenderá su presencia hasta el primer o segundo trimestre de 2027. Dicho escenario mantendrá condiciones poco usuales en la humedad regional hasta mediados del año siguiente.
Esta anomalía oceánica no solo afecta el régimen de lluvias, sino que también potencia la llegada de los denominados vientos nortes hacia Centroamérica. Figueroa puntualizó que, bajo la vigencia de este fenómeno, se incrementa notablemente la incidencia de ráfagas procedentes de latitudes septentrionales. La combinación de temperaturas elevadas con anomalías en la circulación atmosférica define las características principales del panorama climático proyectado por las autoridades.
Vientos nortes y consecuencias en el sector agrícola
El ingreso de masas polares y sistemas de alta presión desde Norteamérica impulsará entre tres y siete eventos de vientos nortes entre octubre y diciembre. Para el décimo mes del año se pronostican uno o dos episodios, mientras que para noviembre se estiman de dos a tres acontecimientos. El equipo técnico diferenció un frente frío, definido como la franja de contacto entre masas distintas, del empuje de vientos provocado por centros anticiclónicos.
El comportamiento del clima en El Salvador también estuvo marcado por un fuerte déficit hídrico acumulado durante las fases de cultivo. En mayo, cuando inician las siembras agrícolas, se registraron apenas 135,7 milímetros frente al promedio histórico esperado de 232,3 milímetros, lo que representó una disminución del 41,6 por ciento. Esta menor disponibilidad de agua perjudicó los ciclos productivos del campo, una preocupación latente de cara al cierre anual.
Datos clave
- Periodo del cambio: La transición hacia la época seca ocurrirá entre el 15 de octubre y el 15 de noviembre.
- Sistemas ciclónicos: La temporada oficial de huracanes en los océanos Pacífico y Atlántico se mantendrá abierta hasta el 30 de noviembre.
- Vientos previstos: El ministerio estima la llegada de entre tres y siete eventos de vientos nortes durante el último trimestre del año.
- Impacto productivo: El inicio del periodo de siembra en mayo sufrió un déficit de lluvias del 41,6 por ciento debido al fenómeno de El Niño.
- Proyección extendida: La influencia térmica en las aguas del Pacífico persistirá activa hasta el primer semestre de 2027.






