La crisis alimentaria en Cuba sigue condicionando la supervivencia de miles de familias que deben recurrir a opciones marginales para incorporar proteínas a su dieta diaria. Una creadora de contenido local identificada como Maya expuso a través de redes sociales la realidad que enfrentan los residentes del municipio de Sibanicú. En esa localidad, la población apela a la denominada carne de potrero y a la tilapia ante el costo inalcanzable de otros alimentos.
La denominación alude históricamente a la carne vacuna obtenida y comercializada al margen de los canales estatales, faenada clandestinamente en zonas rurales apartadas de cualquier inspección veterinaria. La joven creadora explicó que estas faenas se hacían en lugares ocultos para evitar las severas consecuencias penales vigentes en la isla caribeña. El sacrificio no autorizado de ganado vacuno ha conllevado tradicionalmente castigos penitenciarios que pueden superar los 15 años de encierro.
El impacto de la crisis alimentaria en Cuba en la mesa familiar
El acceso a la carne bovina no es constante y suele presentarse apenas una o dos veces al mes en varios distritos del interior cubano. Los cortes que llegan al consumidor no corresponden a piezas seleccionadas ni de primera calidad comercial. Según el testimonio brindado, los paquetes contienen principalmente huesos, restos de piel y pequeños trozos de carne que obligan a un aprovechamiento minucioso en las cocinas hogareñas.
Esta baja calidad repercute directamente en el valor de venta, situándolo en ocasiones por debajo del precio exigido por el cerdo o el pollo. No obstante, las piezas requieren períodos prolongados de cocción, una dificultad crítica ante el desabastecimiento de gas propano y los sistemáticos cortes de energía eléctrica. La preparación de alimentos se vuelve una tarea compleja cuando los hogares carecen de combustible estable para cocinar cortes duros.
Salarios insuficientes y una inflación en ascenso constante
El deterioro progresivo del poder adquisitivo vuelve inaccesible la canasta básica para gran parte de los trabajadores de la isla. En ese escenario, los ciudadanos explican que acudir a estos productos representa la única vía para consumir proteína bovina sin desequilibrar por completo sus presupuestos. La pérdida del valor del salario real limita drásticamente la capacidad de compra de productos esenciales en los comercios.
Los registros económicos independientes elaborados por la plataforma periodística elTOQUE señalan que los bienes y servicios experimentaron un incremento del 24,85 % entre enero y septiembre de 2026. La inflación interanual alcanzó el 28,44 %, una cifra que grafica la constante pérdida del poder de compra ciudadano. Frente a esta suba desmedida de precios, adquirir una canasta mínima puede demandar sumas que absorben gran parte de los ingresos familiares.
Alta dependencia exterior y escasez de suministros básicos
La gravedad de la situación responde también a la debilidad de la producción agropecuaria interna y a la falta de divisas para adquirir insumos en el mercado internacional. Datos emitidos por el Programa Mundial de Alimentos señalan que el país caribeño importa aproximadamente el 80 % de los víveres que consume habitualmente. Para cubrir esta demanda básica, el Estado destina un estimado de 2.400 millones de dólares anuales en compras externas.
El caso de Sibanicú evidencia las restricciones que atraviesan las comunidades del interior cubano en medio de una economía fuertemente tensionada. La combinación de importaciones insuficientes, apagones recurrentes e inflación sostenida debilita la seguridad alimentaria en los hogares, obligando a sustituir productos tradicionales por alternativas precarias para subsistir en la vida cotidiana.
Datos clave
- Proteína alternativa: Familias cubanas consumen la llamada carne de potrero y tilapia para sortear la escasez y los altos precios de la carne porcina o avícola.
- Sanciones históricas: El sacrificio de ganado vacuno sin permiso estatal estuvo penado con condenas que superan los 15 años de cárcel en la isla.
- Inflación galopante: Datos de elTOQUE sitúan la suba interanual de precios en 28,44 %, mientras que entre enero y septiembre de 2026 trepó 24,85 %.
- Importación masiva: El Programa Mundial de Alimentos calcula que Cuba importa el 80 % de su comida con un gasto anual de 2.400 millones de dólares.






