El crecimiento económico regional registrará un dinamismo desigual durante 2026, encabezado por República Dominicana y Paraguay, según reveló el último informe de perspectivas globales del Banco Mundial. El análisis multilateral ubica a ambos países con una expansión proyectada del 4,7 %, mientras que El Salvador se posiciona en el tercer peldaño continental con una expectativa de avance del 4,5 %.
Estas proyecciones colocan a estas naciones muy por encima de la media proyectada para América Latina y el Caribe, calculada en un modesto 2,2 %. La cifra asignada a Paraguay ratifica la senda de reactivación y estabilidad macroeconómica observada en los últimos periodos, impulsada principalmente por la captación de inversiones privadas y condiciones fiscales favorables.
Perspectivas del Banco Mundial y el caso salvadoreño
El reporte económico multilateral generó repercusiones inmediatas entre los sectores productivos internacionales. En Centroamérica, la Asociación Nacional de la Empresa Privada de El Salvador expresó satisfacción ante el cálculo del organismo, remarcando que el resultado responde a la articulación entre el empresariado, los trabajadores y el Gobierno de dicho territorio.
El titular del gremio empresarial salvadoreño, José Luis Saca, destacó que las estimaciones confirman la efectividad de las medidas recientes para dinamizar la actividad comercial. El dirigente subrayó que la meta radica en sostener el ritmo de expansión y fortalecer los lazos de cooperación con mercados estratégicos extranjeros mediante rondas de negocios internacionales.
Para el territorio salvadoreño, el Banco Mundial corrigió al alza su previsión por tercera vez consecutiva en el año, pasando de un cálculo previo del 2,5 % estimado a finales del año anterior hasta alcanzar el 4,5 % actual. Este incremento de 1,3 puntos porcentuales responde en gran medida a la disminución de índices de criminalidad observada desde 2022 y a un proceso de consolidación fiscal.
Factores que impulsan el crecimiento económico regional
De acuerdo con el organismo financiero internacional, el crecimiento económico regional positivo que exhiben economías como Paraguay y El Salvador se fundamenta en reformas fiscales sostenidas, mayor seguridad interna y un ambiente favorable para la inversión del sector privado. Ambas naciones han logrado sortear las presiones globales mediante políticas enfocadas en captar capitales.
El Banco Central de Reserva salvadoreño también acompañó estas proyecciones con un pronóstico local que oscila entre el 4,5 % y el 5 %, ratificando la incidencia del capital corporativo privado. No obstante, el reporte técnico del Banco Mundial prevé que tras el pico de 2026, el ritmo de expansión experimente una moderación gradual hacia 2027 y 2028 en varias economías de la región.
Para el conjunto de América Latina, los técnicos del organismo advirtieron sobre riesgos persistentes que podrían alterar el panorama financiero. Entre las principales amenazas figuran la volatilidad de los precios energéticos en los mercados internacionales, los elevados niveles de endeudamiento público y las afectaciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño sobre el agro y las represas hidroeléctricas.
Contexto y relevancia para el mercado paraguayo
Para los agentes económicos paraguayos, el dato cobra vital relevancia al validar la posición del país como un destino competitivo para la radicación de inversiones directas. Con una expectativa de 4,7 %, Paraguay consolida su imagen internacional frente a economías más grandes del continente que registrarán desempeños considerablemente más lentos.
La solidez en las métricas de expansión refuerza las negociaciones financieras del país en el exterior, ampliando el margen de confianza para emisores y captadores de capital. El comportamiento de las finanzas públicas paraguayas y la diversificación productiva continúan siendo los pilares señalados por analistas internacionales para mantener la tendencia positiva.
La evolución de los indicadores dependerá del sostenimiento de la disciplina presupuestaria interna y de la capacidad para mitigar impactos climatológicos adversos en la producción primaria, factores determinantes para asegurar el avance proyectado para los próximos ejercicios fiscales.
Datos clave
- Paraguay y República Dominicana encabezan las estimaciones de avance con un 4,7 %, mientras que El Salvador figura en tercer lugar con 4,5 %.
- El promedio latinoamericano estimado por el Banco Mundial se ubica en un modesto 2,2 % para el año 2026.
- La inversión privada, la estabilidad fiscal y las condiciones de seguridad constituyen los motores determinantes de este desempeño.
- Riesgos latentes como la deuda soberana, los precios de la energía y el impacto climático amenazan con frenar la tendencia general.






