La crecida del río Paraná motivó la activación de la alerta hidrológica número cinco por parte de la Entidad Binacional Yacyretá tras un incremento constante en los caudales de la cuenca. La administración técnica dispuso la apertura de las compuertas del vertedero principal para evacuar los excedentes hídricos que se aproximan a niveles críticos. La medida busca amortiguar el impacto sobre las poblaciones costeras del sur del país ante el avance de las aguas.
Niveles del agua y comunidades ribereñas en riesgo
El jefe del área de Hidrología de la central hidroeléctrica, el ingeniero Eduardo Dose, puntualizó que la cota fluvial se encuentra muy cerca de los 4,20 metros. Este registro constituye el umbral inicial de alerta técnica en el que ya empiezan a experimentarse anegamientos menores en sectores periféricos.
Las estimaciones advierten que la crecida del río Paraná podría alcanzar los 4,50 metros en las estaciones de control aguas abajo. Al superar dicha marca se declara formalmente la etapa de inundabilidad, lo que dejaría sumergidos a varios barrios ribereños y zonas isleñas. Las poblaciones más expuestas abarcan a la ciudad de Ayolas, la localidad de Yabebyry y la comunidad de Cerrito en Ñeembucú, extendiéndose a lo largo del litoral hasta la confluencia fluvial.
El papel de las represas ante la crecida del río Paraná
El fenómeno no responde a una situación aislada, sino a un evento de escala regional que compromete a la totalidad de la cuenca compartida. El complejo hidroeléctrico de Yacyretá representa el último eslabón de un sistema integrado por unas setenta represas emplazadas aguas arriba.
La capacidad de retención y el manejo operativo que ejecutan los embalses superiores determinan directamente el volumen de agua que desemboca en territorio paraguayo. Cuando las centrales precedentes saturan sus reservorios debido a las precipitaciones regionales, la transferencia de caudal hacia la represa binacional se vuelve inevitable. Por tal motivo, la maniobra en las compuertas responde a una necesidad de desahogo estructural y no disminuye de inmediato el estado de alerta.
Acciones territoriales y planes de contingencia
Frente a este escenario, la entidad binacional puso en marcha el protocolo de acciones territoriales sustentado en modelaciones computarizadas y pronósticos de corto plazo. Los equipos técnicos realizan un seguimiento diario de las marcas hidrométricas para determinar de forma anticipada la necesidad de traslados preventivos.
La crecida del río Paraná demanda una coordinación continua entre las gerencias técnicas de la represa, las municipalidades costeras y los organismos de socorro. En estas circunstancias, las dependencias de emergencia suelen preparar albergues temporales y rutas de auxilio para salvaguardar a las familias de las zonas bajas. Las autoridades aseguraron que emitirán boletines periódicos con el fin de guiar las labores de mitigación en cada una de las comunidades comprometidas.
Asimismo, la alteración del régimen fluvial condiciona la actividad de los pescadores artesanales, el comercio portuario y los servicios de transporte fluvial. Los pobladores de las riberas siguen de cerca las comunicaciones institucionales, dado que los pulsos hídricos suelen perdurar varios días hasta que las cuencas superiores normalizan sus vertidos.
Datos clave
- Alerta hidrológica: La Entidad Binacional Yacyretá emitió el aviso número cinco y abrió compuertas ante la subida de los caudales.
- Niveles críticos: El agua bordea los 4,20 metros de alerta inicial y amenaza con llegar a los 4,50 metros, umbral que desata inundaciones en islas y costas.
- Poblaciones vulnerables: Las áreas bajo vigilancia prioritaria comprenden Ayolas, Yabebyry y Cerrito hasta la confluencia fluvial.
- Cadena de represas: El caudal responde a la descarga de unas setenta centrales hidroeléctricas ubicadas aguas arriba en la cuenca regional.
- Protocolo activo: La entidad realiza evaluaciones cotidianas para ordenar evacuaciones oportunas de los habitantes asentados en terrenos inundables.






