El conflicto en Etiopía alcanzó una etapa crítica luego de que las fuerzas federales ingresaran a Mekele, la capital de la región norteña de Tigré. Ante el recrudecimiento de las hostilidades, el Gobierno de Estados Unidos instó a las autoridades locales y a Eritrea a detener las acciones bélicas y buscar una salida pacífica. La diplomacia internacional advirtió que la región oriental no puede afrontar otro ciclo de violencia prolongada.
Ofensiva militar y repliegue de fuerzas rebeldes
Las tropas progubernamentales lograron asegurar posiciones estratégicas dentro de Mekele, entre ellas la terminal aérea Alula Aba Nega, ubicada a unos diez kilómetros de la zona céntrica. Fuentes en el terreno confirmaron el ingreso de efectivos gubernamentales respaldados por fuerzas aliadas. La situación generó alarma en la comunidad local frente a la falta de cobertura de seguridad en diversos sectores tras los combates.
Por su parte, dirigentes e integrantes del Frente de Liberación del Pueblo de Tigré abandonaron la urbe en vehículos hacia zonas periféricas. Los enfrentamientos armados se habían reanudado a finales de septiembre, rompiendo el periodo de relativa calma previo. Con estas maniobras en el terreno, las fuerzas leales al gobierno central consolidaron su presencia en puntos neurálgicos de la capital regional.
Tensión diplomática con Eritrea y reacciones externas
La reactivación de las hostilidades derivó paralelamente en una fuerte ruptura política con el país vecino de Eritrea. Las autoridades de Adís Abeba acusaron formalmente a Asmara de brindar soporte a los grupos rebeldes, lo que motivó el cierre de la representación diplomática y la salida de diez delegados extranjeros. Ante estos señalamientos, el gobierno eritreo rechazó las afirmaciones y optó por cortar los lazos bilaterales.
En este contexto, Washington enfatizó que la extensión del conflicto en Etiopía representa una grave amenaza humanitaria para toda la región. El portavoz diplomático Tommy Pigott subrayó que es fundamental preservar los acuerdos de paz firmados previamente entre ambos países en 2018. Al mismo tiempo, mandos militares de Uganda expresaron su disposición a enviar contingentes de apoyo si la administración etíope formaliza un pedido de auxilio.
Impacto regional del conflicto en Etiopía
Las repercusiones de la crisis motivaron gestiones bilaterales urgentes, incluyendo una cumbre prevista en la ciudad egipcia de Alamein con mandatarios de Eritrea, Somalia y Sudán. Dicho encuentro buscará evaluar la inestabilidad en el área y sus efectos sobre las fronteras comunes. Los mandatarios analizarán el nuevo escenario estratégico marcado por la disputa en territorio tigrino.
Por otra parte, Amnistía Internacional denunció que el conflicto en Etiopía evidencia el quebranto de los acuerdos suscritos en Pretoria en 2022. La entidad no gubernamental pidió al Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana realizar una sesión de emergencia. El organismo de derechos humanos remarcó que las instituciones continentales deben movilizarse a tiempo para evitar más víctimas civiles y frenar eventuales atropellos contra la población.
Datos clave
- Avance militar: Las fuerzas del gobierno federal etíope ocuparon la ciudad de Mekele y recuperaron el aeropuerto Alula Aba Nega tras la salida de los rebeldes tigrinos.
- Llamado de Washington: Estados Unidos exigió frenar de inmediato la confrontación armada y retomar las vías del diálogo a los gobiernos de Etiopía y Eritrea.
- Quiebre de relaciones: Adís Abeba clausuró su embajada en Asmara y expulsó diplomáticos eritreos tras acusaciones cruzadas de asistencia bélica.
- Alerta por acuerdo: Amnistía Internacional sostuvo que el pacto de paz firmado en 2022 colapsó y requirió la intervención urgente de la Unión Africana.






