El estudio de una civilización milenaria en Ecuador avanza en el valle de Catamayo, donde especialistas analizan estructuras construidas hace cuatro mil años. En la provincia de Loja, un equipo científico profundiza las excavaciones para desentrañar el modo de vida de sociedades agroalfareras previas al dominio incaico.
Los trabajos se concentran en el yacimiento de Trapichillo, una zona donde las evidencias humanas datan aproximadamente del año 2000 antes de Cristo. La intervención estatal busca documentar cómo estas poblaciones organizaron su territorio y establecieron intercambios entre ecosistemas andinos y selváticos.
Huellas de una civilización milenaria en Ecuador
Bajo la coordinación del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, las labores de campo se extendieron con un cronograma que contempla análisis hasta julio de 2027. El sitio arqueológico de Trapichillo resguarda terrazas deliberadas, muros de contención y plataformas elevadas que reflejan una planificación técnica avanzada para la época.
El arqueólogo Estanislao Pazmiño, director del proyecto de investigación, detalló que estas comunidades habitaron el valle hace unos cuatro milenios. A partir de esa etapa inicial, los pobladores intensificaron el contacto con colectivos asentados en la cuenca amazónica, la costa del océano Pacífico y el actual norte peruano.
Durante las temporadas recientes de excavación, los peritos recuperaron fragmentos de vasijas, restos de fauna menor y piezas óseas humanas. Entre los hallazgos funerarios destaca una osamenta infantil, cuyo estudio morfométrico permitirá conocer aspectos sobre salud, nutrición y costumbres rituales tempranas en los Andes meridionales.
Vínculos comerciales y antecedentes científicos
El interés académico por este sector del sur ecuatoriano cuenta con antecedentes relevantes desarrollados a finales del siglo pasado. Entre 1979 y 1983, la Misión Arqueológica Loja, integrada por investigadores franceses y locales, identificó más de dos centenares de asentamientos prehispánicos en la comarca.
En aquellas campañas, el investigador Jean Guffroy sistematizó cuatro fases alfareras sucesivas denominadas Catamayo A, B, C y D. La primera etapa, fechada entre el 2000 y el 1400 antes de Cristo, exhibe similitudes estéticas con las culturas Cerro Narrío y Chorrera, lo que confirma una red de circulación material de gran alcance.
Por su parte, los estudios del especialista Geoffroy de Saulieu plantean que la Alta Amazonía desempeñó un rol clave en la generación y difusión de conocimientos tecnológicos. Estos datos permiten rastrear la vida de esta civilización milenaria en Ecuador antes de que las civilizaciones posteriores reconfiguraran los límites territoriales de la cordillera.
Amenazas al patrimonio y valor regional
El análisis de restos de camélidos, ciervos y crustáceos documentados en las unidades estratigráficas ofrece indicios sobre el aprovechamiento integral de recursos silvestres. Pese a estos progresos, los científicos advierten que la expansión urbana y el tráfico ilegal de piezas amenazan la integridad de los contextos originales.
Para América del Sur, comprender los orígenes de las primeras aldeas sedentarias representa un paso crucial en la preservación de la memoria histórica. Mientras las labores de laboratorio continúan, el legado de esta civilización milenaria en Ecuador continúa bajo análisis para responder los enigmas que todavía rodean su lenguaje y su filiación étnica.
Datos clave
- Antigüedad comprobada: Los vestigios hallados en Catamayo corresponden a ocupaciones agroalfareras que datan de aproximadamente 2000 a. C.
- Extensión institucional: El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural prorrogó los estudios científicos en Trapichillo hasta mediados de 2027.
- Redes de intercambio: Las evidencias demuestran contactos activos entre la cordillera andina, el litoral costero y las cuencas de la Amazonía.
- Riesgo latente: El avance urbano y los saqueos clandestinos constituyen las principales amenazas para la conservación del yacimiento.






