El proyecto de ley que restringe los celulares en los colegios permanece varado en el Congreso Nacional y no fue remitido al Poder Ejecutivo. La iniciativa parlamentaria obtuvo sanción automática el pasado 25 de septiembre tras la falta de cuórum en la Cámara de Diputados. Con la inminente finalización del año lectivo en Paraguay, el documento todavía aguarda las firmas institucionales para llegar al presidente Santiago Peña.
La demora administrativa en la Cámara de Diputados
El trámite legislativo experimentó una marcada lentitud en su circuito burocrático interno luego de aquella sesión fallida en la Cámara Baja. Los registros oficiales revelan que el proyecto ingresó formalmente a Diputados recién el 14 de octubre, casi tres semanas después de su aprobación ficta.
Posteriormente, el 20 de octubre tuvo mesa de entrada formal en la Dirección de Proyectos en Estudio tras la comunicación enviada por el presidente del Congreso, el senador Basilio Núñez. En dicha notificación, el titular del Legislativo recordó que correspondía aplicar el artículo 211 de la Constitución Nacional para tramitar la sanción automática.
A partir de esa instancia formal, la remisión efectiva al Palacio de López quedó bajo la exclusiva responsabilidad administrativa del titular de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre. Sin embargo, diversos factores de la coyuntura política oficialista, entre ellos disputas internas partidarias y controversias parlamentarias, dilataron el despacho del texto.
El alcance del veto a celulares en los colegios
La normativa plantea la prohibición del uso de dispositivos electrónicos portátiles dentro de las instituciones educativas públicas, privadas y subvencionadas. La restricción abarca a estudiantes de educación inicial, educación escolar básica y educación media en todo el territorio paraguayo.
El texto legal no solo prohíbe los teléfonos inteligentes durante el desarrollo de las cátedras, sino que amplía la medida a los recreos y descansos. Asimismo, la normativa comprende tabletas, computadoras portátiles y cualquier otro equipo similar que pueda generar distracciones en los recintos educativos.
Al respecto, la presencia recurrente de celulares en los colegios ha generado un amplio debate sobre el rendimiento académico, la concentración infantil y la convivencia escolar. Quienes impulsan la iniciativa sostienen que la desconexión digital durante la jornada de clases fomenta mejores hábitos de aprendizaje e interacción social entre pares.
La controversia en torno a docentes y excepciones
Uno de los aspectos más discutidos del documento radica en su artículo cuarto, el cual extiende la prohibición a los propios docentes y formadores. La legislación estipula expresamente que el impedimento regirá para todas aquellas personas que acompañen o integren los procesos educativos dentro de las instituciones.
Esta cláusula generó posturas encontradas entre gremios y especialistas pedagógicos, quienes cuestionan la viabilidad práctica de fiscalizar los dispositivos del personal docente. Muchos educadores emplean sus herramientas personales para coordinar actividades curriculares, tomar asistencia o acceder a plataformas pedagógicas institucionales.
No obstante, la iniciativa contempla salvedades específicas cuando el uso de pantallas cuente con una finalidad didáctica previamente autorizada por la institución. Pese a estas consideraciones, la comunidad educativa teme que la falta de promulgación oportuna postergue la aplicación de reglas claras sobre celulares en los colegios para el inicio del próximo periodo lectivo.
Datos clave
- Sanción automática: El proyecto quedó sancionado el 25 de septiembre en la Cámara de Diputados por falta de cuórum.
- Demora burocrática: El documento ingresó formalmente a las dependencias de la Cámara Baja recién el 14 y 20 de octubre tras la nota de Basilio Núñez.
- Firma pendiente: El titular de Diputados, Raúl Latorre, aún no remitió el texto sancionado al presidente de la República, Santiago Peña.
- Alcance restrictivo: La medida prohíbe aparatos tecnológicos a estudiantes y docentes en clases y recreos, salvo uso didáctico justificado.






