El debate sobre los celulares en las aulas cobra fuerza en Paraguay tras el avance del proyecto normativo que busca limitar su presencia institucional. La especialista en educación Lilian Demattei señaló que restringir estos artefactos puede ordenar la convivencia escolar, aunque advirtió que la raíz del dilema reside en las pautas familiares. La discusión toma relevancia mientras el Poder Ejecutivo define la promulgación o el veto del documento sancionado por el Congreso Nacional.
El tratamiento legislativo y el camino hacia la regulación
La iniciativa parlamentaria surgió en enero de 2025 a instancias del diputado José Rodríguez, con la meta inicial de vetar completamente los teléfonos personales y artefactos electrónicos en los centros educativos públicos, privados y subvencionados. Aquella propuesta original contemplaba excepciones puntuales ante emergencias comprobadas, fines netamente pedagógicos o requerimientos de accesibilidad para estudiantes con discapacidad.
La Cámara de Diputados aprobó el texto preliminar en marzo de 2026 antes de enviarlo a la Cámara de Senadores para su revisión correspondiente. En junio de ese mismo año, el Senado introdujo modificaciones cruciales al virar el enfoque desde la prohibición absoluta hacia una regulación estructurada de los dispositivos portátiles, habilitando expresamente su empleo didáctico.
Posteriormente, el proyecto retornó a la cámara de origen para su tercer trámite legislativo, donde las comisiones asesoras examinaron los ajustes durante el mes de septiembre. Tras cumplirse los pasos previstos en la Constitución Nacional, la sanción del texto legislativo quedó consumada a la espera de la resolución del Poder Ejecutivo para su eventual veto o promulgación.
El impacto de los celulares en las aulas y en la vida familiar
Para la magíster en Educación Lilian Demattei, cualquier intervención normativa carece de sentido real si la incorporación o exclusión de la tecnología carece de un propósito formativo claro. La experta sostuvo que la sola prohibición de los celulares en las aulas no resolverá el problema de fondo si en los hogares no se interviene activamente.
Según explicó la profesional, la cuestión de fondo radica en analizar las dinámicas que ocurren puertas adentro en cada vivienda paraguaya. Si los menores acceden a pantallas durante jornadas enteras sin acompañamiento ni límites establecidos, la escuela no podrá revertir de manera aislada las consecuencias de esa desconexión con el entorno inmediato.
La tecnología, de acuerdo con la postura de Demattei, no produce mejoras automáticas en el aprendizaje escolar por su mera disponibilidad o por sumarse a tendencias globales. Un teléfono inteligente puede transformarse en un distractor severo en clase, pero también en un recurso provechoso cuando está respaldado por una planificación pedagógica rigurosa y bien delimitada.
Hacia una responsabilidad compartida entre escuela y hogar
La construcción de pautas digitales saludables demanda un esfuerzo coordinado entre los educadores y los tutores legales de los alumnos. Mientras las instituciones educativas tienen la potestad de fijar directivas que garanticen la atención durante las jornadas escolares, corresponde a las familias estructurar los tiempos destinados al descanso, al ocio y a las tareas.
Demattei remarcó que el verdadero desafío no consiste exclusivamente en contabilizar los minutos de exposición a las pantallas, sino en orientar con claridad sobre las circunstancias y los propósitos de su utilización. En ese sentido, la discusión sobre los celulares en las aulas demuestra la necesidad de articular criterios compartidos que trasciendan las medidas punitivas o restrictivas.
La futura reglamentación de la ley tendrá la tarea de precisar los alcances operativos y las excepciones pedagógicas en los colegios de todo el territorio nacional. Entretanto, la comunidad educativa paraguaya se enfrenta a la oportunidad de replantear los hábitos digitales tanto en las salas de clase como en la vida cotidiana de las familias.
Datos clave
- Iniciativa legislativa: El proyecto impulsado por el diputado José Rodríguez en 2025 pasó de una prohibición total a un esquema de regulación con fines pedagógicos.
- Trámite parlamentario: Tras las modificaciones introducidas por el Senado en junio de 2026 y la revisión en Diputados, el texto espera la postura del Poder Ejecutivo.
- Enfoque formativo: La experta Lilian Demattei advirtió que la tecnología solo genera valor educativo cuando responde a objetivos planificados.
- Corresponsabilidad: Especialistas destacan que los hábitos de consumo de pantallas deben gestionarse principalmente en el entorno familiar.






