Los casos de demencia podrían superar las 175 mil personas hacia el año 2050 en El Salvador, según advirtió el médico neurólogo Ricardo López Contreras durante una entrevista televisiva. El especialista en patologías neurodegenerativas remarcó que las cifras vigentes subestiman la realidad debido al subdiagnóstico generalizado. Ante este panorama, instó a fortalecer la detección precoz tanto en el sistema sanitario como en el entorno comunitario.
Proyecciones sobre los casos de demencia y su impacto
Las estimaciones médicas señalaban que unas 75.200 personas convivían con esta condición en territorio salvadoreño durante 2025. El neurólogo indicó que cada año se detectan alrededor de 750 casos de demencia nuevos, lo que evidencia una tendencia acelerada de envejecimiento poblacional. Para el profesional, cada actualización estadística supera las proyecciones previas y demanda respuestas asistenciales urgentes.
López Contreras también cuestionó la idea de que estas enfermedades se concentren primordialmente en países de altos ingresos. Pese a las percepciones comunes, hasta el 68 % de los afectados vive en naciones de recursos bajos y medios. Por esta razón, Centroamérica y el resto de América Latina podrían enfrentar un incremento de hasta 400 % en diagnósticos hacia mitad de siglo.
El costo socioeconómico en los hogares
El especialista detalló que la carga financiera de estas dolencias golpea de manera desigual a las familias en vías de desarrollo. En contraste con países donde el Estado financia gran parte del cuidado, en El Salvador cerca del 90 % de los costos directos recae sobre los familiares directos.
Este esfuerzo económico no se limita a consultas especializadas y tratamientos, sino que abarca la pérdida de horas laborales y la asistencia personal permanente. López Contreras subrayó que los cuidados informales descansan casi siempre en parientes y no en cuidadores contratados, por lo que urgió a brindar apoyo integral al entorno del paciente.
Rechazo al mito de la demencia senil
Durante su presentación, el médico insistió en erradicar la expresión demencia senil del lenguaje médico y cotidiano. A su criterio, utilizar esa denominación resulta inapropiado porque refuerza el error de asumir el deterioro cognitivo como un desenlace inevitable del envejecimiento cronológico.
El especialista explicó que el concepto engloba más de 70 causas clínicas, siendo el Alzheimer y las afecciones vasculares las más habituales. Asimismo, existen causas secundarias como deficiencias vitamínicas, problemas de tiroides o hidrocefalia. Mediante chequeos oportunos y estudios cerebrales, varias de estas alteraciones pueden identificarse a tiempo y ser potencialmente reversibles.
Signos de alarma y fases preliminares
Con relación a los primeros síntomas, López Contreras señaló que los olvidos persistentes de hechos cotidianos, el extravío frecuente de objetos y la reiteración constante de preguntas representan advertencias formales. Aunque muchas personas recurren a notas para disimular estas fallas en etapas iniciales, la pérdida de autonomía cotidiana requiere atención médica.
Por último, definió el deterioro cognitivo leve como un estadio donde aparecen alteraciones de memoria sin anular la funcionalidad del individuo, cuadro que puede presentarse desde los 40 años. Cerca del 30 % de estos casos logra revertirse al tratar factores desencadenantes, mientras que una porción similar suele avanzar hacia etapas más complejas.
Datos clave
- Proyección futura: Hacia 2050 se podrían registrar más de 175 mil personas con deterioro neurológico en El Salvador.
- Impacto regional: En América Latina se prevé una subida de hasta 400 % en los diagnósticos para las próximas décadas.
- Gasto familiar: Los hogares salvadoreños absorben alrededor del 90 % de los costos directos derivados de la atención médica.
- Causas tratables: El deterioro de la memoria puede derivar de más de 70 orígenes distintos, varios de ellos reversibles con tratamiento oportuno.






