Una serie de intervenciones en la cárcel de Emboscada derivó en el comiso de doce aparatos de comunicación, tras la evasión de dos reclusos registrada en el penal Martín Mendoza. El Ministerio Público confirmó la incautación de once aparatos telefónicos y una tableta durante las revisiones efectuadas en diferentes pabellones del presidio.
La agente fiscal Fabiola Sosa detalló que las autoridades trabajan de manera coordinada para individualizar a los usuarios y dueños de estos elementos prohibidos. Entre los presuntos ocupantes de los sectores intervenidos aparecen personas imputadas y procesadas dentro del operativo A Ultranza Py, el esquema contra el narcotráfico y lavado de dinero más extenso investigado en el país.
Peritajes a teléfonos en la cárcel de Emboscada
El análisis técnico de los equipos electrónicos decomisados demandará un trabajo minucioso por parte de los peritos del Laboratorio Forense. La fiscal interviniente explicó a medios radiales que el tiempo estimado para la extracción y verificación de datos oscilará entre uno y dos meses, condicionado directamente por los sistemas de bloqueo y modelos específicos de los terminales requisados.
Las pesquisas buscan esclarecer si los dispositivos tuvieron conexión con la planificación o ejecución de la fuga de los dos internos. Asimismo, los investigadores pretenden detectar la existencia de comunicaciones irregulares que hayan permitido coordinar apoyo logístico desde el interior del recinto penitenciario hacia el exterior.
Cuestionamientos a la seguridad penitenciaria
Durante los operativos de inspección, los agentes fiscales detectaron irregularidades llamativas respecto a la distribución y categorización de los condenados y procesados. Según relató la investigadora, personas privadas de su libertad catalogadas con perfiles de alta peligrosidad ocupaban el Módulo 7 de la penitenciaría.
La representante del Ministerio Público puntualizó que tales personas debían permanecer recluidas de forma estricta en el Módulo 8, sector acondicionado específicamente con estándares de máxima seguridad. Esta anomalía en la clasificación interna representa un foco de vulnerabilidad que favorece la relajación de controles y la circulación indebida de tecnología en la cárcel de Emboscada.
Alcance e implicancias del caso
El descubrimiento de internos vinculados a megaestructuras delictivas con acceso a teléfonos inteligentes reaviva el debate sobre la custodia efectiva en los centros penitenciarios del país. La presencia de investigados de causas emblemáticas como A Ultranza Py en sectores no acordes a su perfil subraya falencias estructurales en los protocolos de vigilancia.
El Ministerio de Justicia enfrenta el desafío de erradicar el ingreso clandestino de equipos informáticos, los cuales facilitan presuntos esquemas extorsivos o la reorganización delictiva desde las celdas. La Fiscalía continuará con las diligencias para determinar la posible complicidad de funcionarios en el ingreso de los elementos comisados.
Datos clave
- Objetos incautados: Las autoridades requisaron once teléfonos celulares y una tableta electrónica en varios módulos del penal.
- Conexión con megacausa: Varios de los aparatos habrían sido utilizados por procesados de la investigación antilavado A Ultranza Py.
- Plazo pericial: La extracción forense de los dispositivos tecnológicos demorará de uno a dos meses.
- Falla en seguridad: Reclusos altamente peligrosos estaban asignados al Módulo 7 y no al Módulo 8, destinado a máxima seguridad.






