El canto de las aves genera un profundo impacto en la percepción humana y en la ambientación cotidiana de los entornos urbanos y rurales. Un equipo científico de la Universidad de Tubinga, en Alemania, evaluó grabaciones de 123 especies silvestres ante un grupo de participantes para determinar cuáles resultaban más armoniosas. La investigación ubicó al mirlo común en la cúspide de las preferencias, destacando por su sonoridad suave y armónica.
El canto de las aves y las preferencias acústicas humanas
Los investigadores examinaron factores como la frecuencia, la amplitud y el ancho de banda para comprender el agrado sonoro. Contrario a la hipótesis inicial que preveía una inclinación hacia tonadas simples y repetitivas, el estudio demostró que las personas aprecian patrones sonoros con mayor nivel de complejidad y riqueza acústica.
La bióloga Nadine Kalb, autora principal del trabajo publicado en la revista Frontiers, aclaró que no hay una métrica estricta para el agrado auditivo. Distintas combinaciones físicas pueden suscitar sensaciones sumamente placenteras, lo que explica la diversidad de especies que lograron notas elevadas en el sondeo general.
La clasificación de las especies y las sorpresas del ranking
El mirlo común encabezó la lista con una calificación promedio de 4,52 sobre un máximo de 5 puntos posibles. Esta especie es sumamente reconocida en Europa por emitir melodías aterciopeladas y fluidas, comparables con las notas de una flauta dentro de parques y bosques abiertos.
El podio continuó con el jilguero europeo, que obtuvo 4,26 puntos, y el petirrojo europeo, que alcanzó 4,04 unidades de valoración positiva. El herrerillo común se ubicó en el cuarto escalón con 3,92 puntos, mientras que la lechuza común quedó en el fondo del listado con solo 1,32 puntos debido a sus vocalizaciones ásperas y estridentes.
El biólogo Christoph Randler subrayó que la apreciación de los oyentes no guarda relación directa con el volumen sonoro. Para los especialistas, la reducida aspereza y un rango de frecuencias más acotado resultan decisivos a la hora de generar tranquilidad en las personas que escuchan estos sonidos.
La verdadera función biológica de las melodías naturales
Desde la ornitología, el Conservatorio de Aves Americano recuerda que el canto de las aves cumple funciones esenciales para la supervivencia y reproducción animal. Lejos de ser un espectáculo estético para los seres humanos, estos llamados transmiten datos precisos sobre el sexo, la madurez física y el estado de salud de cada individuo.
Asimismo, los relevamientos biológicos desestimaron la vieja noción de que estas emisiones son exclusivas de los machos de cada población. Se ha comprobado que las hembras del 70% de las especies canoras cantan de forma activa para marcar fronteras territoriales y afianzar lazos de pareja durante la temporada reproductiva.
La doctora Olga Feher, docente de la Universidad de Warwick, advirtió sobre la importancia de proteger todos los ecosistemas sin sesgos estéticos. Valorar únicamente a las especies melódicas podría descuidar los esfuerzos de conservación hacia aves cuyos sonidos resultan menos atrayentes para los humanos.
Datos clave
- El mirlo común lideró el estudio de la Universidad de Tubinga con 4,52 puntos sobre 5 gracias a su tono suave y envolvente.
- La investigación analizó 123 especies silvestres y determinó que las personas prefieren composiciones acústicas complejas antes que secuencias monótonas.
- El jilguero y el petirrojo completaron los puestos de honor del ranking, mientras que la lechuza común obtuvo la puntuación más baja con 1,32 puntos.
- Las vocalizaciones aviares operan biológicamente como señales territoriales y de apareamiento, presentes tanto en machos como en el 70% de las hembras.






