Los campos UMAP Cuba funcionaron entre 1965 y 1968 como un mecanismo estatal de encierro y trabajos forzados dirigido contra hombres homosexuales y personas consideradas contrarias a las pautas de la Revolución. Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción operaron principalmente en las zonas rurales de Camagüey, donde miles de ciudadanos padecieron privación de libertad sin haber contado con acusaciones formales ni procesos judiciales previos.
La política de hostigamiento hacia la diversidad sexual comenzó a gestarse varios años antes de la apertura formal de estos recintos. En 1961, las autoridades de La Habana desplegaron redadas masivas en diversos vecindarios para apresar a individuos catalogados bajo distintas conductas sociales consideradas indeseables. Posteriormente, en marzo de 1963, los discursos oficiales fijaron una postura ideológica estricta que marginaba la homosexualidad al señalarla como una desviación incompatible con las virtudes del ciudadano revolucionario.
Cómo funcionaron los campos UMAP Cuba en Camagüey
El Estado implementó las Unidades Militares de Ayuda a la Producción como una modalidad sustitutiva del Servicio Militar Obligatorio. Esta figura recayó sobre aquellos jóvenes calificados como no aptos para portar armamento reglamentario. En este grupo las autoridades no solo confinaron a hombres homosexuales, sino también a integrantes de congregaciones religiosas como testigos de Jehová y católicos practicantes, además de personas sin ocupación laboral formal y opositores políticos.
Los internados cumplían extensas labores en la agricultura, enfocadas predominantemente en el corte de caña de azúcar durante las temporadas de zafra. Las jornadas de esfuerzo físico llegaban a prolongarse por más de doce horas continuas en condiciones de severo rigor disciplinario. La reclusión en estos establecimientos se justificaba mediante la figura jurídica de peligrosidad social contemplada en el Código de Defensa Social de la época, norma que facultaba detenciones preventivas ante supuestas conductas contrarias a la moral socialista sin requerir la comisión de un delito específico.
Intentos de adoctrinamiento y reeducación ideológica
Dentro de las instalaciones rurales, la rutina combinaba las faenas agrícolas con sesiones sistemáticas de adoctrinamiento doctrinario. Informes oficiales redactados entre 1966 y 1968, que salieron a la luz pública en 2024, evidencian que existieron planes para segmentar a los internos según su simpatía o rechazo al régimen político. La administración pretendía clasificar a los reclusos entre partidarios del proceso, opositores dispuestos a permanecer en el territorio y aquellos con intenciones de abandonar la isla.
Esos mismos archivos gubernamentales proyectaron el establecimiento de un centro modelo de reeducación destinado a suprimir actitudes catalogadas como antisociales. Dicho esquema buscaba identificar supuestos casos recuperables para trasladarlos a dependencias sanitarias especializadas. El proyecto contemplaba incluso dispositivos de intervención semejantes bajo la tutela del Ministerio de Educación orientados a menores de diecisiete años.
Las presiones internacionales y la clausura del sistema
El funcionamiento de los campos UMAP Cuba generó un creciente malestar dentro y fuera de la isla caribeña. Distintos sectores intelectuales cubanos, entre los que destacaron miembros de la Unión de Artistas y Escritores, expresaron reparos frente a la existencia de estos enclaves. En simultáneo, las denuncias y quejas formuladas por organizaciones y personalidades en el exterior ejercieron una fuerte presión sobre la conducción del gobierno.
Ante este escenario adverso, las autoridades resolvieron desmantelar la estructura de las unidades a partir de 1968, sin brindar una explicación oficial exhaustiva a la ciudadanía sobre las causas del cierre. Décadas más tarde, en el año 2010, Fidel Castro asumió la responsabilidad directa por aquellos atropellos durante una entrevista concedida a la prensa internacional, argumentando que las tensiones bélicas y las urgencias de gobernanza de aquellos años desviaron su atención de los abusos cometidos en dichos centros.
Datos clave
- Miles de reclusos: hombres homosexuales, religiosos y disidentes fueron confinados sin derecho a juicio previo bajo la figura de peligrosidad social.
- Ubicación y tareas: las instalaciones operaron en el área rural de Camagüey con jornadas de corte de caña que superaban las doce horas diarias.
- Clasificación y adoctrinamiento: documentos históricos revelaron proyectos estatales para segmentar a los internos según su postura política y someterlos a planes de reeducación.
- Cierre definitivo: los reclamos de intelectuales y las denuncias internacionales precipitaron la clausura de las instalaciones a partir del año 1968.






