La preservación de los bosques de Panamá inició una fase estratégica tras la culminación de la primera Semana Forestal organizada por autoridades ambientales e instituciones científicas. La actividad congregó a especialistas de siete naciones con la meta de formular lineamientos para el Plan Maestro de Desarrollo Forestal 2026–2056 y actualizar el marco legislativo vigente en el país centroamericano.
El encuentro fue coordinado por el Ministerio de Ambiente, la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Forest Stewardship Council. Durante las sesiones, delegaciones técnicas de Portugal, Brasil, Argentina, Costa Rica, Uruguay, Ecuador y México intercambiaron diagnósticos sobre modelos de gestión y esquemas de financiamiento sostenible.
Aportes técnicos y visión científica regional
Las mesas de trabajo enfocaron sus deliberaciones en cuatro pilares fundamentales: la gobernanza, el desarrollo de investigación aplicada, la participación territorial y el dinamismo de los mercados ecológicos. La intención principal apunta a modernizar las normativas para compatibilizar la protección de los ecosistemas con el aprovechamiento económico responsable.
Sandra Sharry, directiva del Sistema Nacional de Investigación de la Senacyt, remarcó que las propuestas generadas buscan nutrir de contenido riguroso la futura legislación forestal. Por su parte, el director nacional Forestal de MiAmbiente, Carlos Espinosa, enfatizó que la política pública debe fundamentarse en evidencia verificable y trascender los mandatos gubernamentales de turno.
Desde el sector científico se destacó además el rol ecológico global del istmo. El titular de la Senacyt, Eduardo Ortega Barría, recordó que el territorio alberga cerca del cinco por ciento de la biodiversidad del planeta, lo cual exige aumentar el presupuesto en investigación y multiplicar los programas académicos de posgrado.
Pérdida territorial y metas para los bosques de Panamá
El debate cobró especial relevancia frente al retroceso de la masa arbórea documentado recientemente por las autoridades panameñas. El Diagnóstico de Bosques y Otras Tierras Boscosas 2023 reveló una merma de 352.873 hectáreas en el transcurso de dos años, con graves secuelas en las provincias de Veraguas, Darién y Coclé.
La cifra contrasta con los registros del año 2021, cuando la cobertura boscosa alcanzaba cerca del 68 por ciento de la superficie del país. El avance de la ganadería y la agricultura presiona fuertemente sobre las áreas naturales, lo que empuja a diseñar estrategias urgentes para conservar los servicios ambientales entre 2024 y 2028.
El fortalecimiento y uso sostenible de los bosques de Panamá ante el avance productivo demanda la inyección de recursos económicos y tecnología de monitoreo. Para las entidades ejecutoras, la adaptación climática dependerá de la celeridad con que se implementen medidas de restauración ecológica en los territorios más degradados.
Gobernanza comunitaria y opciones de bioeconomía
La agenda de trabajo también integró activamente a los pueblos originarios como actores indispensables del manejo forestal. Durante las jornadas se otorgaron certificaciones a comunidades de las comarcas Emberá Wounaan, Wargandí y Madugandí, en mérito a sus tareas de conservación y cuidado territorial.
Asimismo, el evento albergó presentaciones de investigaciones académicas elaboradas por docentes y estudiantes de diversas carreras científicas. Las autoridades impulsan proyectos de bioeconomía para transformar el conocimiento biológico en ingresos económicos viables para las poblaciones rurales circundantes.
El proceso de reforma legal continuará en instancias legislativas donde se evaluará la incorporación formal de cada recomendación técnica. Consolidar el cuidado de los bosques de Panamá resulta clave para asegurar la estabilidad de sus cuencas hídricas y su rica biodiversidad a lo largo de las próximas tres décadas.
Datos clave
- Especialistas de siete países participaron en la Semana Forestal para diseñar una estrategia de preservación a 30 años.
- Un informe oficial reveló la pérdida de 352.873 hectáreas de vegetación en un período de dos años en varias provincias.
- El plan maestro 2026-2056 busca reformar la normativa forestal y equilibrar la protección ambiental con el desarrollo económico.
- Comunidades indígenas de tres comarcas recibieron certificaciones por su labor en la gestión responsable de sus territorios.






