El violento ataque a veterinaria ocurrido en la localidad costarricense de Guadalupe de Cartago sigue generando conmoción e incertidumbre en la comunidad médica. La doctora Jennifer Brenes, de 30 años de edad, retomó sus labores asistenciales tras sobrevivir a una brutal agresión propinada con un martillo dentro de su propio consultorio, aunque manifestó su profunda inquietud ante una eventual salida del hombre investigado por la justicia penal.
La profesional del sector de la salud animal sufrió el violento episodio el pasado 2 de septiembre dentro de las instalaciones de su consultorio, denominado Alma Vet. Tras el suceso, la médica requirió atención médica de urgencia e internación por más de 24 horas para tratar las severas lesiones físicas sufridas, iniciando un extenso proceso de recuperación física y psicológica.
El impacto psicológico tras el ataque a veterinaria
Brenes recordó con nitidez el instante previo a ser golpeada cuando el agresor se aproximó hacia el sector donde ella permanecía sentada. La profesional explicó a los medios de comunicación que no perdió la consciencia durante el incidente violento y que la imagen del sospechoso acercándose con intenciones evidentes de causarle daño corporal quedó profundamente grabada en sus recuerdos cotidianos.
Para sobrellevar las secuelas emocionales de este grave ataque a veterinaria, la profesional acudió a terapia psiquiátrica y psicológica especializada de manera regular. Estos tratamientos le han permitido recuperar la estabilidad personal para reiniciar sus actividades médicas, aunque remarcó que, de concederse la libertad al sujeto, se verá forzada a solicitar medidas de alejamiento o incluso a mudarse de la localidad geográfica.
La solidaridad gremial y la reactivación del consultorio
El respaldo institucional y solidario resultó determinante para que el establecimiento médico pudiera permanecer en funcionamiento luego de la agresión. Colegas veterinarios se organizaron de forma inmediata para cubrir turnos y atender a los animales domésticos sin costo alguno durante las primeras dos semanas posteriores a los hechos, lo cual evitó el cierre temprano del local, inaugurado apenas dos meses y medio antes del ataque.
Asimismo, el Colegio de Médicos Veterinarios de Costa Rica otorgó colaboración financiera directa y asignó representación letrada en el fuero penal para custodiar el avance del expediente. Con la ayuda recibida y el posterior crecimiento de consultas clínicas en la zona, Brenes contrató personal profesional adicional para reforzar la atención sanitaria de las mascotas atendidas en el centro.
Situación procesal y peritajes psiquiátricos del imputado
El principal sospechoso, un hombre identificado con el apellido Sosa, fue apresado por las autoridades policiales tras el ataque e imputado en una causa abierta caratulada como presunta tentativa de homicidio. Las autoridades del Poder Judicial costarricense determinaron su reclusión preventiva en el Centro de Atención de Personas con Enfermedad Mental en Conflicto con la Ley.
En ese recinto sanitario especializado, el individuo permanece sujeto a diversos diagnósticos clínicos y exámenes médicos ordenados por la magistratura judicial para evaluar su condición mental. La denunciante sostiene que confía en el rigor del ordenamiento procesal vigente para que el agresor no sea excarcelado, lo cual preservaría la seguridad física de su persona y la de su entorno laboral.
Datos clave
- La víctima del hecho, la médica veterinaria Jennifer Brenes de 30 años, fue agredida con un martillo el pasado 2 de septiembre en su clínica en Cartago.
- El imputado por tentativa de homicidio, de apellido Sosa, se encuentra alojado bajo orden judicial en un instituto psiquiátrico para valoraciones forenses.
- La profesional retomó sus funciones gracias al trabajo voluntario y no remunerado de sus colegas y el asesoramiento legal de su gremio oficial.






