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La arquitectura del Partenón desafía mitos históricos tras revelador estudio matemático de Oxford

Redacción BM Online•20 de septiembre de 2026 a las 10:20 a. m.•Atenas

Fachada del Partenón con imponentes columnas de mármol y andamios metálicos durante obras de restauración en Grecia.

La arquitectura del Partenón no fue diseñada con ajustes visuales deliberados, según reveló un estudio matemático difundido por la Universidad de Oxford. El matemático Alain Goriely demostró que doce supuestas correcciones ópticas atribuidas a los antiguos constructores griegos carecen de fundamento científico. El hallazgo reabre una extensa polémica sobre los métodos reales de construcción en la Acrópolis de Atenas durante el siglo quinto antes de Cristo.

La arquitectura del Partenón y las dudas sobre las curvas

Durante generaciones se asumió que la base del célebre templo ateniense presentaba una ligera elevación para compensar deformaciones en la perspectiva de los observadores. La plataforma posee un desnivel de casi seis centímetros hacia su zona media, tradicionalmente interpretado como una maniobra técnica. Sin embargo, los cálculos recientes evidencian que el ojo humano no posee la agudeza necesaria para distinguir ese presunto hundimiento desde la distancia.

Frente a esta situación, los especialistas sugieren explicaciones de orden práctico o puramente estético. Esta leve inclinación facilitaba el escurrimiento adecuado del agua de lluvia durante las tormentas, evitando acumulaciones dañinas en la piedra. Además, los alarifes de la época solían favorecer trazos orgánicos por encima de líneas rectas excesivamente rígidas, una sensibilidad formal ajena a la corrección óptica.

El mito del abultamiento en las columnas

Otro de los elementos reevaluados corresponde al éntasis, nombre que recibe el leve ensanchamiento en el fuste de las columnas de mármol. Durante décadas se enseñó que esta curvatura de apenas dos centímetros servía para evitar que las columnas parecieran estrecharse en su tramo medio. La investigación determinó que dicha variación es prácticamente imperceptible a simple vista, derribando la creencia de una intervención orientada a corregir la mirada.

Del mismo modo, el estudio refutó las tesis que vinculaban esa curvatura con una respuesta estructural ante la sobrecarga del techo. Las monumentales piezas de piedra poseen un grosor suficiente que impide cualquier flexión bajo cargas estáticas convencionales. De haberse ejercido una fuerza desmedida sobre el conjunto, el mármol se habría fracturado y desmenuzado mucho antes de llegar a combarse físicamente.

La invención de una teoría milenaria

La creencia en estas pretendidas correcciones visuales no provino de testimonios dejados por los propios constructores del monumento helénico. Aunque los antiguos griegos conocían diversos efectos perceptivos, ninguno de sus textos conservados vinculó jamás tales fenómenos con la estructura del templo. La relación entre las leyes de la óptica y la arquitectura del Partenón surgió recién cuatro siglos más tarde, de la mano del tratadista romano Marco Vitruvio.

Esta noción permaneció latente hasta el Renacimiento, cuando los arquitectos europeos rescataron los manuscritos vitruvianos y los aplicaron al estudio del arte clásico. Más adelante, a mediados del siglo diecinueve, las mediciones topográficas del arqueólogo británico Francis Penrose terminaron de consagrar esta interpretación en los libros académicos. Desde entonces, la doctrina tradicional consideró aquellos desvíos milimétricos como genialidades de la ingeniería óptica antigua.

La falacia de la sabiduría absoluta

Goriely advirtió que la fascinación moderna hacia las civilizaciones clásicas suele incurrir en lo que denominó la falacia del conocimiento supremo. Esta tendencia atribuye a los antiguos conocimientos matemáticos y de física equivalentes a los contemporáneos, ignorando sus limitaciones reales. Cuando se erigió el Partenón, la filosofía natural todavía debatía si la visión surgía de un fuego ocular interno o de la transparencia del ambiente.

Para el ámbito académico y los estudiosos de la arquitectura del Partenón, este replanteamiento demuestra la necesidad de revisar los dogmas del pasado mediante herramientas matemáticas actuales. Comprender cómo operaban verdaderamente los creadores del mundo clásico permite dimensionar su legado sin mistificaciones infundadas. La advertencia final del investigador recuerda la importancia del pensamiento crítico: confiar en la propia observación y examinar continuamente lo que se da por sentado.

Datos clave

  • Publicación científica: El estudio fue elaborado por el matemático Alain Goriely de la Universidad de Oxford y divulgado en la revista Royal Society Open Science.
  • Sin justificación óptica: Doce supuestos trucos visuales del templo fueron descartados por ser imperceptibles para el ojo humano o responder a motivos funcionales.
  • El éntasis y el suelo: La curvatura de la base responde al drenaje pluvial, mientras que el grosor de las columnas responde a decisiones estéticas y no a prevenir flexiones.
  • Origen del mito: Las explicaciones ópticas no fueron formuladas por los griegos, sino introducidas siglos después por Vitruvio y popularizadas en 1850 por Francis Penrose.

Fuente: infobae.com

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