La problemática en torno a la circulación de alimentos vencidos en Cuba sumó un nuevo episodio de malestar social tras la compra de un producto lácteo en mal estado en la provincia de Pinar del Río. Gisela Cascaret expuso la situación luego de adquirir una lata de leche condensada con señales visibles de descomposición en un comercio estatal en divisas. El caso provocó inmediatos cuestionamientos sobre las garantías sanitarias básicas para la población.
La compradora detalló en grupos de redes sociales que el artículo de la marca TB Milk presentaba manchas oscuras sobre la tapa y formaciones anómalas en el contenido. El envase había sido adquirido por un valor equivalente a veinticuatro pesos cubanos dentro de un establecimiento que opera en moneda extranjera. La mujer criticó que las autoridades comerciales optaran por aplicar rebajas en lugar de disponer el retiro preventivo de las mercaderías.
El hallazgo en Pinar del Río y las denuncias ciudadanas
El testimonio de Cascaret abrió un debate generalizado sobre las condiciones de venta en los establecimientos del Estado cubano. Decenas de usuarios compartieron experiencias similares y señalaron la presencia recurrente de manteca rancia, lácteos agrios e insectos en paquetes de fideos adquiridos en la red oficial. Para los consumidores, la comercialización de alimentos vencidos en Cuba refleja una grave desatención hacia la dignidad y la salud de la ciudadanía.
Antiguos trabajadores del sector comercial también intervinieron en la discusión pública para explicar los procedimientos formales vigentes. Según explicaron, los protocolos habituales establecen rebajas progresivas para productos cercanos a su expiración, pero obligan a declarar mermas y descartar los lotes no vendidos. Muchos ciudadanos remarcaron la urgencia de retornar a los puntos de venta para reclamar reembolsos como muestra de exigencia ante el deterioro del servicio.
El riesgo sanitario por alimentos vencidos en Cuba
Este incidente en el occidente cubano coincide con recientes inspecciones oficiales en la provincia de Ciego de Ávila. En esa jurisdicción, auditorías estatales detectaron irregularidades en casi el sesenta y dos por ciento de más de dos mil comercios inspeccionados, tanto estatales como privados. Entre las faltas más graves y recurrentes figuraba precisamente la venta directa de mercaderías con plazos de aptitud caducados, lo que confirma un problema generalizado.
La circulación de alimentos vencidos en Cuba se agrava por el impacto de los prolongados cortes del suministro eléctrico. Los apagones diarios impiden sostener la cadena de frío indispensable para la conservación de lácteos y carnes en almacenes y refrigeradores domésticos. Esta falta de energía debilita además los sistemas de bombeo de agua potable, lo cual incrementa exponencialmente los riesgos de intoxicación alimentaria e infecciones gastrointestinales entre la población vulnerable.
Déficit productivo y tensión en el abastecimiento básico
La escasez crónica de lácteos golpea de manera directa a los hogares más humildes de la isla caribeña. El propio ministro de la Industria Alimentaria, Alberto López Díaz, admitió en meses pasados que el Estado no logró cumplir las metas de distribución de leche, lo que afectó a más de cien mil niños cubanos. Ante la falta de oferta regular en la canasta básica subsidiada, las familias deben peregrinar hacia comercios dolarizados.
En estos establecimientos en divisas, los precios resultan inalcanzables para la mayoría de los trabajadores asalariados y jubilados. Aun así, los compradores pagan montos elevados por productos en riesgo de caducidad. En periodos anteriores, la corporación estatal CIMEX había señalado que los artículos remanentes podían reasignarse a otras sucursales si mantenían aptitud para el consumo, aunque el control efectivo en las estanterías sigue despertando severas dudas entre los usuarios.
Datos clave
- Denuncia ciudadana: Gisela Cascaret halló presunto moho y óxido dentro de una lata de leche condensada comprada en una tienda en divisas de Pinar del Río.
- Fallas de fiscalización: Auditorías recientes en Ciego de Ávila confirmaron irregularidades en el 61,8 % de más de dos mil locales revisados, incluyendo productos vencidos.
- Impacto energético: Los constantes apagones arruinan la cadena de frío comercial y hogareña, lo que multiplica los riesgos para la salud pública.
- Escasez de leche: El Gobierno cubano reconoció meses atrás su incapacidad de abastecer leche a más de 100.000 niños por falta de producción.






