BM OnlineBM Online
InicioNoticiasVideosPodcasts
En vivo
TodasNacionalesPolíticaEconomíaDeportesInternacionales
InicioNoticiasVideosRadioPerfil
Volver a Noticias
internacionales

La crisis en Cuba golpea a pescadores que ya no pueden costear combustible ni refrigeración

Redacción BM Online•7 de octubre de 2026 a las 09:25 p. m.•Cuba

Un hombre con chaqueta verde y gorra rema en un pequeño bote azul de madera sobre aguas tranquilas con otras lanchas.

La severa crisis en Cuba ha transformado las faenas cotidianas de los pueblos costeros en una lucha constante por subsistir. En Puerto Esperanza, una localidad pesquera de 5.000 habitantes en la provincia de Pinar del Río, los trabajadores del mar enfrentan el desabastecimiento de carburantes y prolongados cortes de energía. La situación vuelve prácticamente inaccesible el producto marino tanto para la pesca artesanal como para el consumo de las familias locales.

Eusebio Pérez, un pescador de 70 años dedicado a la modalidad deportiva desde hace ocho temporadas, relató a la agencia EFE las dificultades que acarrea limpiar su bote tras largas horas nocturnas en el mar. Las limitaciones materiales convierten cada jornada en un desafío físico y financiero que rara vez arroja ganancias para sostener los hogares del poblado.

Pérdidas económicas y falta de refrigeración

El problema central radica en el encarecimiento desmedido de los insumos operativos para navegar. Alexis González, un pescador de 45 años que debió cerrar su taller de carpintería por el declive económico, gasta cerca de 11.000 pesos cubanos, unos 14 dólares según el cambio informal, en cada salida marítima. Su embarcación requiere de cinco a ocho litros de petróleo para faenar mar adentro.

En el mercado informal, cada litro de carburante cotiza a dos dólares, una cifra exorbitante en relación con los ingresos locales. En varias ocasiones las lanchas regresan vacías a la orilla sin cubrir el valor del combustible utilizado. A este panorama se suma que la electricidad llega apenas dos horas diarias a la comunidad, lo que imposibilita congelar las capturas y fuerza a rematarlas de inmediato.

El impacto de la crisis en Cuba sobre la economía familiar

El encarecimiento de la actividad termina trasladándose al precio final del pescado. Como consecuencia directa, los pobladores de la propia comunidad costera quedan marginados de consumir lo que se extrae en sus costas. La oferta reducida termina en manos de un sector minoritario con capacidad de pago, mientras el resto de los residentes debe prescindir de este alimento básico.

Un ejemplo claro es el del médico local José Machado, quien percibe un sueldo mensual de 8.880 pesos cubanos, equivalentes a 11 dólares en el circuito paralelo. Frente a una pieza de pescado cuyo valor no desciende de los cinco dólares, el acceso resulta inviable para los asalariados. Del mismo modo, Mireya Acosta, de 70 años y dedicada al despalillo de tabaco, recordó que en épocas pasadas los alimentos se conseguían con mayor facilidad.

Déficit energético y contexto estructural

Este escenario se enmarca en la profunda crisis en Cuba, acentuada por las restricciones en el ingreso de suministros petroleros y las medidas adoptadas por la administración estadounidense. Según los registros de la red eléctrica nacional, el país computó déficits superiores a los 2.000 megavatios durante 23 de 28 jornadas evaluadas recientemente. Las averías en plantas termoeléctricas y la paralización de unidades de generación distribuida agudizan el desabastecimiento general.

A nivel macroeconómico, la crisis en Cuba muestra cifras alarmantes divulgadas por la Oficina Nacional de Estadística e Información. La inflación interanual llegó al 25,19 % en agosto, con un incremento superior al 36 % en el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas. Incluso autoridades nacionales, como el viceministro Carlos Fernández de Cossío, han admitido racionamientos domésticos severos. Aunque el mandatario Miguel Díaz-Canel impulsa parques solares que aportan una quinta parte del fluido diurno, la falta de almacenamiento masivo perpetúa los apagones nocturnos.

Datos clave

  • Costo operativo desmedido: Los pescadores invierten alrededor de 11.000 pesos cubanos por salida, con el combustible cotizado a dos dólares por litro en el mercado negro.
  • Falta de refrigeración: El servicio eléctrico solo funciona unas dos horas al día en Puerto Esperanza, obligando a vender la pesca de inmediato o perderla.
  • Precios inalcanzables: Una pieza de pescado cuesta desde cinco dólares, una suma inaccesible frente al salario médico mensual de 11 dólares.
  • Colapso del sistema energético: La isla acumula déficits mayores a 2.000 megavatios por averías termoeléctricas y escasez de hidrocarburos.

Fuente: infobae.com

Más noticias de Internacionales

Histórico decomiso de drogas en El Salvador tras la captura de un chofer guatemalteco

Justo ahora

Docentes separados en Panamá exigen restitución de cargos y pago de salarios atrasados

Justo ahora

Más de mil personas superan semanas de aislamiento en Honduras tras reapertura de camino

Justo ahora

South Beach ingresa al ranking de las mejores playas de América en los premios de Condé Nast

Justo ahora

Seguinos

Instagram151 milFacebook183 milTikTok302 milYouTube20 milX21 milSpotify10 mil
Sobre nosotrosRedacciónPolítica editorialCorreccionesContactoPrivacidadEliminar cuentaRSS

BM Online · Asunción, Paraguay