El viaje por Sudamérica de un motociclista mexicano llamado Fink transformó por completo su cotidianidad para dar lugar a una experiencia nómada junto a sus animales de compañía. La aventura comenzó en diciembre de 2018 con el anhelo de brindarles un entorno más libre a sus mascotas Nouba y Cosa. A lo largo de casi ocho años de recorrido continuo, el periplo sumó miles de kilómetros en dos ruedas por variadas geografías del continente.
Antes de emprender la marcha, el viajero residía en la capital mexicana y se desempeñaba en el rubro del diseño gráfico dentro de una firma de estampados textiles. Pese a gozar de estabilidad laboral y económica, la inquietud por conocer nuevos horizontes y salir de la rutina convencional motivó la venta de sus bienes materiales. Con la despedida de sus afectos más cercanos, inició la travesía sobre una motocicleta apodada la Rinoceronta.
De México a Ushuaia: el viaje por Sudamérica
El trayecto inicial contempló el cruce de varios países de América Central, entre ellos Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Uno de los puntos más complejos de la ruta fue sortear el Tapón del Darién, una densa zona selvática carente de caminos transitables que demandó el traslado del rodado mediante un velero hasta territorio colombiano. Una vez en el sur, avanzó por Ecuador, Perú, Chile y Argentina.
La llegada a la ciudad de Ushuaia, en la Patagonia argentina, coincidió con la expansión global de la pandemia de coronavirus. Pese a las restricciones de movilidad de aquel período, el motociclista continuó adaptándose a las circunstancias del camino. Sus perras se trasladaban protegidas con antiparras especiales y abrigos en una canasta acolchada montada sobre la parte trasera del vehículo de dos ruedas.
Adaptación constante y sustento en la carretera
Para costear este prolongado viaje por Sudamérica, el conductor desempeñó diversos empleos temporales en tareas rurales, albañilería, carpintería y pintura en cada poblado donde hacía base. Con el paso de los años también sumó la confección artesanal de accesorios en macramé, como collares y pulseras que comercializa durante sus paradas. Además, reemplazó su carpa de campamento por una estructura móvil acondicionada como remolque.
Las dificultades burocráticas representan otro aspecto habitual durante los cruces fronterizos. El traslado internacional de animales exige certificados de vacunación vigentes, controles sanitarios oficiales y el abono de tasas arancelarias en aduanas. No obstante, el viajero sostiene que tales gestiones resultan secundarias frente al bienestar y la lealtad que experimenta junto a sus compañeras de ruta.
Pérdidas dolorosas y un nuevo comienzo
Durante la extensa marcha continental ocurrieron momentos difíciles marcados por la muerte de sus dos primeras acompañantes. Nouba falleció a los diecisiete años poco tiempo después de iniciada la travesía, mientras que Cosa perdió la vida en 2025 al alcanzar los diecinueve años. Ambas habían compartido gran parte de su existencia previa en México y dejaron un hondo vacío en el ánimo del conductor.
Sin embargo, la ruta ofreció una nueva oportunidad de afecto en la localidad argentina de Bariloche. Fink conoció allí una camada y adoptó a una cachorra a la que bautizó Fatum, término que refiere al destino en lengua latina. En la actualidad, esta perra viaja a su lado en el asiento del copiloto mientras continúan transitando caminos del cono sur sin un calendario fijo ni una fecha de retorno predeterminada.
Datos clave
- Inicio del recorrido: La travesía comenzó en Ciudad de México en diciembre de 2018 a bordo de una moto adaptada.
- Destino alcanzado: El itinerario superó Centroamérica y cruzó el continente hasta llegar a la ciudad de Ushuaia.
- Sustento económico: El motociclista financia sus gastos mediante oficios temporales, labores de construcción y artesanías.
- Nueva compañera: Tras el fallecimiento de sus perras iniciales Nouba y Cosa, adoptó a Fatum en la Patagonia argentina.






