El turismo en El Salvador experimenta un cambio radical impulsado por la drástica reducción de la violencia criminal y la reactivación de espacios urbanos que antes resultaban inaccesibles. La revista internacional National Geographic España publicó una crónica firmada por la periodista Constanza V. Paura, quien retrató la vida cotidiana en el Centro Histórico de San Salvador y los atractivos arqueológicos y costeros del país centroamericano.
La cronista relató que hace una década la nación registraba cerca de 18 homicidios diarios vinculados a la violencia de pandillas. En contraste con ese escenario, los registros de la Policía Nacional Civil reportaron que octubre cerró con cuatro homicidios y 27 jornadas sin muertes violentas, lo que modifica profundamente la percepción de seguridad de los residentes y visitantes foráneos.
La recuperación del espacio público y la memoria urbana
El recorrido de la publicación internacional se apoyó en testimonios de pobladores locales como Diego Gómez, un guía que redescubrió su propia urbe tras años de abandono obligado. Según explicó el trabajador a la revista, existe una generación completa que creció alejada del centro capitalino debido a que la zona representaba un núcleo de extremo peligro.
Esta reapropiación comunitaria se refleja en familias que visitan la Biblioteca Nacional y transitan de noche frente al Palacio Nacional sin las restricciones impuestas por grupos delictivos. Para los habitantes, este cambio significa recuperar el derecho cotidiano a caminar libremente para visitar parientes o disfrutar de la gastronomía callejera tradicional, como las pupusas preparadas en comales populares.
Patrimonio volcánico y la riqueza arqueológica regional
El reportaje también hace foco en los elementos naturales de la geografía salvadoreña, que cuenta con 242 volcanes y una de las concentraciones de calderas más elevadas del planeta. Destacan formaciones como el volcán de Santa Ana con su laguna sulfúrica, el cono del volcán de Izalco y el mirador del Cerro Verde que domina el lago de Coatepeque.
A esta oferta natural se suma Joya de Cerén, un yacimiento declarado Patrimonio Mundial por la Unesco que es conocido como la Pompeya de América. La erupción del volcán Loma Caldera sepultó esa aldea alrededor del año 600 y preservó intactas las viviendas de agricultores comunes, incluyendo vasijas con marcas de comensales que comían al momento del desastre.
El auge del turismo en El Salvador y la costa de surf
En la franja costera del océano Pacífico, el impulso del turismo en El Salvador responde también a la estrategia estatal denominada Surf City, implementada en el departamento de La Libertad. La iniciativa congrega talleres de tablas, academias deportivas y certámenes internacionales avalados por la Asociación Internacional de Surf.
El director de dicha estrategia, Alejo Campos, confirmó que competidores de 56 países participaron en los torneos organizados en aguas salvadoreñas a lo largo de este año. Datos de la Corporación Salvadoreña de Turismo indican que los surfistas internacionales permanecen entre siete y 13 días en el destino, con un gasto promedio cercano a los 200 dólares diarios.
Entre enero y septiembre, el Ministerio de Turismo computó más de 3,5 millones de viajeros extranjeros, consolidando el turismo en El Salvador como un motor de ingresos en rápida expansión. No obstante, analistas internacionales recuerdan que estas transformaciones transcurren bajo un régimen de excepción que acumula decenas de miles de detenciones y cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos.
Datos clave
- Caída de homicidios: La Policía Nacional Civil registró solo cuatro asesinatos en octubre, frente a los 240 ocurridos en el mismo mes de 2018.
- Llegada de visitantes: El Ministerio de Turismo reportó más de 3,5 millones de ingresos internacionales entre enero y septiembre.
- Atracción deportiva: Delegaciones de 56 naciones compitieron en playas salvadoreñas durante el último Mundial Junior de surf.
- Patrimonio conservado: El sitio prehispánico Joya de Cerén preserva estructuras de campesinos mayas sepultadas por cenizas en el año 600.






