El severo declive que sufre el turismo en Cuba ha llevado al límite a los pobladores de Viñales, en la provincia occidental de Pinar del Río. Durante los últimos meses, los prestadores de servicios de esta localidad debieron recortar dramáticamente sus precios y dedicarse a la agricultura de subsistencia ante la escasez de visitantes extranjeros. La crisis energética y el desabastecimiento de combustible complican aún más el panorama antes de la temporada alta que inicia en noviembre.
Descenso drástico de visitantes y colapso energético
De acuerdo con registros oficiales difundidos por la agencia EFE, la isla contabilizó apenas 450.353 visitantes del exterior en los primeros ocho meses de este año. La cifra representa una reducción interanual del 64,4% respecto al mismo tramo de 2025. Este desplome impactó con dureza en una comunidad de aproximadamente 28.000 residentes, de los cuales cerca del 80% depende de forma directa o indirecta de la actividad recreativa.
A la ausencia de clientes foráneos se suma un cuadro constante de apagones y la falta de carburantes, lo que paraliza el transporte y la atención comercial. Las calles del poblado muestran recintos completamente desocupados y cortinas bajas. Para sostenerse, diversas familias comenzaron a vender pertenencias en los portales de sus viviendas a través de ventas de garaje improvisadas.
Impacto en el turismo en Cuba y la reconversión laboral
Este fenómeno no se limita a las grandes cadenas estatales, ya que el sector privado que sostiene gran parte del turismo en Cuba afronta el encarecimiento general y la falta de insumos básicos. A diferencia de otros polos turísticos de la isla, el Valle de Viñales, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, depende esencialmente de alojamientos y comedores particulares instalados en el entorno de sus característicos mogotes.
Yolexis Romero, quien trabaja hace once años en el establecimiento Tapas 3J, explicó que los negocios intentan permanecer abiertos para evitar perder su lugar en el mercado. El trabajador relató a la agencia informativa que numerosos colegas se han visto obligados a migrar hacia ocupaciones informales ante la falta absoluta de actividad comercial en la zona.
El impacto también afectó a cocineros y personal gastronómico que pasaron de atender mesas a trabajar la tierra. Elieser Duarte, de 41 años y antiguo jefe de cocina, debió dedicarse a la siembra tras quedar desempleado. Con una pequeña vivienda en la periferia, Duarte relató que su hija de diez años debe recorrer ocho kilómetros a pie varias veces por semana por la imposibilidad de pagar el transporte local.
Tarifas reducidas y un escenario incierto para noviembre
Con el objetivo de convocar al público nacional, los operadores redujeron sus listas de precios a niveles inéditos en el mercado insular. Lázaro Mena, titular del emprendimiento Mogote Adventure, indicó que su firma de excursiones no genera ingresos desde hace más de seis meses. El empresario afirmó que la localidad se consolidó como el destino más económico del país debido a los ajustes de emergencia.
La drástica contracción del turismo en Cuba se hace evidente en las calles desiertas de la localidad, donde los emprendedores admiten que no logran adaptarse. Aunque los paisajes naturales conservan su valor paisajístico, la falta de gasolina y los servicios deteriorados desincentivan los viajes recreativos. El sector mira con incertidumbre el inicio del período de mayor movimiento invernal.
Datos clave
- Descenso del 64,4%: Cuba registró 450.353 visitantes extranjeros entre enero y agosto, frente a los números del año previo.
- Localidad dependiente: Alrededor del 80% de los 28.000 residentes de Viñales subsiste gracias a los ingresos generados por los viajeros.
- Reconversión forzada: Antiguos empleados gastronómicos y hoteleros se volcaron al cultivo rural y a las ventas caseras de garaje.
- Rebaja de tarifas: Los negocios aplicaron descuentos históricos y permanecieron seis meses sin percibir ingresos significativos.






