El 31 de enero de este año, la vida de Johana Ortiz cambió de forma drástica e irreversible tras sufrir un grave accidente de tránsito en la intersección de la avenida Cacique Lambaré y Luis María Argaña, en Lambaré. La joven, que viajaba como pasajera en una motocicleta de plataforma, colisionó con un autobús de la empresa de transporte público 3 de Febrero. Como consecuencia del impacto, su cabello quedó atrapado en una de las ruedas en movimiento del colectivo, provocándole la pérdida casi total de su cuero cabelludo.
La empresa de transporte niega los daños
A pesar de la gravedad de las secuelas, Ortiz denunció que la empresa de transporte solicitó a la Fiscalía la desestimación del caso, alegando que solo existieron 'daños materiales' y negando cualquier daño físico o psicológico.
"Es impresionante la magnitud en la que se desentienden de mi caso. La empresa niega rotundamente todo e insiste en que el daño psicológico que declaré es nulo. Las noches en las que no puedo dormir por el trauma, ¿eso no es daño psicológico?", lamentó la víctima.
Johana también desmintió la versión de la empresa, que acusaba al motociclista de realizar un adelantamiento imprudente. Según la afectada, ellos circulaban correctamente por el carril izquierdo, lo cual está respaldado por grabaciones de circuitos cerrados que ella misma tuvo que conseguir ante la inacción fiscal.
Un calvario de 22 cirugías y el impacto familiar
Desde el día del accidente, Johana ha sido sometida a 22 complejas cirugías de injertos de piel en la cabeza, brazos y piernas. Todos los gastos médicos han sido cubiertos gracias a la solidaridad de vecinos y personas particulares, ya que la empresa de transporte no ha aportado ningún tipo de asistencia económica. Además, la aseguradora de la empresa se desentendió del caso argumentando que la firma de transporte no estaba al día con sus pagos.
El impacto emocional también ha golpeado duramente a su familia. Su madre sufrió tres paros cardíacos debido al shock, y sus hijos pequeños han tenido que afrontar un proceso de adaptación psicológica. Su hija de seis años, incluso, ha sufrido episodios de hostigamiento escolar debido a la apariencia actual de su madre.
En busca de una prótesis para recuperar la movilidad
Actualmente, Johana cuenta con el patrocinio legal gratuito del abogado William Amaral. Debido a la pérdida de movilidad en su mano derecha, su prioridad inmediata es recaudar G. 15 millones para costear una prótesis en el dedo pulgar, lo que le permitiría volver a realizar tareas cotidianas y trabajar.
"Quiero ser la voz de aquellas personas a las que ellos callaron. Espero que haya justicia para la gente de escasos recursos y que las empresas de transporte empiecen a asumir responsabilidades y no sigan actuando en total impunidad", concluyó.






