La tragedia del dietilenglicol motivó un pedido formal de disculpas públicas por parte de la Caja de Seguro Social de Panamá, dos décadas después de una de las mayores crisis sanitarias de ese país. El director de la entidad, Dino Mon Vásquez, emitió la declaración en cumplimiento de un dictamen de la Corte Suprema de Justicia. Las autoridades admitieron la deuda moral existente con los centenares de fallecidos y los miles de pacientes afectados de por vida.
El envenenamiento masivo se desató en 2006 tras el consumo de fármacos contaminados con un químico industrial distribuido en la red estatal. Aunque una resolución de la Sala Tercera del máximo tribunal ordenó el acto reparatorio en julio de 2026, las familias de los damnificados sostienen que la reparación integral todavía presenta demoras en los desembolsos y fallas en la cobertura asistencial continua.
El origen de la tragedia del dietilenglicol en Panamá
El problema se originó cuando una partida de materia prima procedente de China ingresó al país tras pasar por varios intermediarios internacionales. El cargamento fue adquirido erróneamente como glicerina pura para uso farmacológico, pero contenía un solvente industrial altamente tóxico. Los laboratorios estatales procesaron el químico y elaboraron jarabes expectorantes que luego llegaron a miles de asegurados.
En octubre de 2006, los equipos médicos detectaron un incremento alarmante de pacientes con insuficiencia renal severa y graves secuelas neurológicas. Las pericias confirmaron la presencia del contaminante en los frascos, lo que desnudó serias deficiencias en las inspecciones técnicas de los insumos. Aunque las estimaciones registraron cerca de 800 muertes hasta 2010, los balances totales siguen variando debido a la complejidad de las certificaciones clínicas.
Procesos penales y demoras en las indemnizaciones civiles
El proceso judicial por la tragedia del dietilenglicol avanzó con lentitud en los tribunales panameños. En 2016, el Segundo Tribunal Superior de Justicia emitió sentencias condenatorias y absolutorias, pero las apelaciones posteriores llevaron a la justicia a endurecer las sanciones. Para 2017, tres de los principales acusados, identificados como Ángel de la Cruz, Edward Taylor y Miguel Algandona, recibieron penas de 15 años de prisión.
En la esfera civil, las compensaciones económicas continúan pendientes para la mayor parte de los reclamantes. De 472 demandas entabladas ante la Corte Suprema, solo 63 contaban con resolución favorable para finales de 2026. Los fallos determinaron una indemnización de 25.000 dólares para cada damnificado reconocido, para lo cual la institución sanitaria reservó un primer fondo de 300.000 dólares destinado a cumplir las sentencias notificadas.
Las secuelas físicas y las quejas por falta de insumos
Los sobrevivientes enfrentan dificultades médicas cotidianas para tratar deterioros renales irreversibles, parálisis y trastornos motores. Pese a que cuentan con pensiones vitalicias y atención asignada en el Centro Especial de Toxicología, los reclamos por desabastecimiento persisten. Durante agosto de 2026, la Defensoría del Pueblo recibió denuncias por retrasos prolongados en las citas médicas y escasez de fármacos esenciales.
El director institucional aseguró que la provisión de medicamentos y la atención integral constituyen prioridades que trascienden a los gobiernos de turno. Para facilitar el seguimiento de las solicitudes judiciales y los pagos, la entidad implementó una herramienta digital con datos por provincia. No obstante, las organizaciones de familiares reiteraron que el perdón estatal debe traducirse en garantías reales para una vida digna.
Datos clave
- Reconocimiento oficial: La Caja de Seguro Social de Panamá acató una orden de la Corte Suprema y pidió disculpas a las víctimas del envenenamiento de 2006.
- Origen del tóxico: Una sustancia química industrial procedente de China fue utilizada por laboratorios públicos en lugar de glicerina medicinal.
- Sanciones penales: En 2017 la justicia panameña aumentó a 15 años de cárcel la condena para tres implicados en la elaboración y distribución.
- Compensación pendiente: De 472 demandas interpuestas, apenas 63 fueron resueltas con pagos fijados en 25.000 dólares por caso.






