El contralor general de la República, Camilo Benítez, calificó el escándalo de los títulos universitarios irregulares como «la mayor crisis educativa de los últimos tiempos». Advirtió además que, sin controles, el negocio de las carreras de salud pone en riesgo la calidad de la atención médica en el país.
Uno de cada cinco títulos, con irregularidades
En un informe presentado a la comisión del Senado que investiga los títulos falsos, la Contraloría General de la República analizó una muestra de 1.766 expedientes de seis universidades, casi todas privadas.
El resultado: el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) registró oficialmente 331 títulos con irregularidades graves entre 2023 y 2026, el 18,7% de la muestra. Es decir, uno de cada cinco.
El período analizado coincide con la gestión del actual ministro de Educación, Luis Ramírez, que además preside el Consejo Nacional de Educación Superior (Cones).
Docentes y personal de salud
Según el contralor, entre las personas con títulos sin respaldo hay:
- 850 docentes que enseñan en escuelas y colegios públicos;
- 150 egresados de carreras de salud que obtuvieron su título sin haber hecho las prácticas y ya trabajan en el sistema sanitario.
Benítez calificó la situación como perversa. Su hipótesis es que muchas de estas personas habrían accedido a un título sin cursar la carrera, posiblemente con la complicidad de funcionarios del MEC. La investigación de la Fiscalía deberá determinar si eso ocurrió.
Denuncias desde el interior
El contralor contó que recibe numerosas denuncias de distintos puntos del país sobre trabajadores de salud que ejercen sin conocer los procedimientos básicos, como enfermeras o médicos cuya falta de preparación es conocida en sus comunidades. Consideró que el tema debe tomarse con mucha seriedad.
Un negocio de US$ 500 millones
Según los datos de la Contraloría, el negocio de la formación en salud mueve alrededor de US$ 500 millones al año en Paraguay. Benítez estimó que hay unos 50.000 estudiantes brasileños cursando carreras en el país, sobre todo Medicina, en ciudades como Asunción y Ciudad del Este.
El contralor reconoció que esa actividad genera un movimiento económico deseable, con alquileres, comercios y servicios. Aclaró que no se opone al negocio, sino a la falta de control de calidad. Aspiró a que Paraguay se convierta en un polo universitario de prestigio, como la ciudad argentina de Córdoba, pero con los controles debidos.
El problema de la reválida
Benítez advirtió que muchos de esos estudiantes extranjeros no aprueban el examen de reválida que les permitiría ejercer en Brasil. Como en Paraguay sí tienen un título habilitante, muchos terminan quedándose a ejercer en el país, con una formación que, según el contralor, puede ser deficiente.
«Cero clausuras»
El contralor cuestionó la falta de acción de los organismos de control de la educación superior. Afirmó que, pese a todas las evidencias, no hubo ninguna clausura ni intervención a universidades o carreras. Pidió que el Cones haga su trabajo y reconoció que detrás del negocio hay grupos de poder muy grandes.
Por su parte, la Asociación Paraguaya de Universidades Privadas (APUP) emitió un comunicado sobre las investigaciones en curso.
La investigación penal
La Contraloría derivó 1.082 casos a la Fiscalía. El fiscal general, Emiliano Rolón, conformó un equipo de tres agentes de la Unidad de Delitos Económicos y Anticorrupción para investigarlos.
El tema de los títulos dudosos ya había causado escándalo con el caso del exparlamentario Hernán David Rivas, que llegó a integrar el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados pese a los cuestionamientos sobre su título de abogado.
«Hipotecando el futuro»
Benítez llamó a toda la sociedad a involucrarse y a informarse sobre las instituciones donde estudian sus hijos. Advirtió que, sobre todo en el área de la salud, el país está hipotecando el futuro de las próximas generaciones.






